sábado, 27 de febrero de 2016

QUISTOCOCHA: UNA PLAYA EN LA SELVA.


Del centro de Iquitos abordé una mototaxi con destino a un lugar muy de visita obligada para los visitantes a Iquitos. Este lugar es conocido popularmente con el nombre de Quistococha. Se accede a ella por una excelente carretera flanqueada por hermosas palmeras de aguaje y otros árboles nativos, un hermoso escenario de verdor que nos recuerda que estamos en la selva de Perú. Si seguimos por esta carretera llegaremos a Nauta.

 

En la ciudad de Iquitos el medio de transporte más común son las motos unipersonales y para el traslado de las personas son las mototaxis. En esta región donde hace tanto calor la mototaxi es un vehículo recomendado, su carrocería casi descubierta permite que el aire natural rebote en el rostro sintiendo una agradable frescura. También existen autos pero las pistas generalmente son llenadas por las motos.
 



Este destino turístico se encuentra muy cerca de la ciudad de Iquitos, a solo 12 kilómetros del centro de la ciudad, a la altura del kilómetro 6.30  de la carretera que conduce  a Nauta, el cual se cubre aproximadamente en media hora. Su extensión comprende unas 370 hectáreas en medio del bosque amazónico.
Como dije líneas arriba las motos es el vehículo de transporte de todo iquiteño. En Quistococha, en lugar de un parqueo de autos lo que encontramos es un parqueo de motos.

 
Finalmente llegue a la entrada del “Complejo Turístico Quistococha”, nombre oficial con el que se le conoce a este lugar de descanso, relajo y diversión. El horario de atención es de lunes a domingo de 8.00 am  a  5.00 pm y para ingresar se tiene que pagar S/. 3.00.
 
 
En cuanto se traspasa la puerta de ingreso al lado izquierdo se encuentra un pequeño pasaje en donde se han escritos algunos mitos y leyendas de la selva iquiteña en español e inglés.





A continuación transcribiré algunos de ellos.
 
 
Origen del nombre de la Laguna de Quisto Cocha: Los ancianos del lugar cuentan que en el centro de la laguna hace mucho tiempo existía una isla conformada por árboles que en sus ramas albergaban unos guacamayos (papagayos) de color azul y rojo. Cada vez que sucedía una desgracia cerca al caserío, los guacamayos gritaban y toda la selva se movía. Al ver que esto pasaba los nativos se asustaron. Trajeron un sacerdote para que oficiara una misa y al terminar el ritual el clérigo arrojó un crucifijo, en ese mismo instante las aguas se agitaron y la tierra comenzó a temblar ante los pies de los nativos presentes en la ceremonia, quienes se acercaron temerosos y gritaron: Cristo Cocha !!! al mismo tiempo…..  Una gigantesca boa negra emergió de las aguas con movimientos ondulantes emitiendo un lúgubre silbido. Con el paso de los años el término “Cristo Cocha” pasó a ser “Quisto Cocha”. La laguna del encanto que usted amigo visitante conocerá el día de hoy.

 
La runa mula: En los caseríos de la selva, se escucha por la noches el relincho de una mounstrua y fantasmagórica figura, es la runa mula, que arrojando fuego por todos sus orificios cabalga con un jinete poseído sembrando el terror de los pobladores ribereños Según la creencia popular la runa mula aparece cuando existen amoríos entre dos personas casadas, las mismas que cometen el adulterio. Ante esto, se da una transformación inexplicable, de manera que la mula es la mujer y el hombre su jinete. Para conocer quién es la runa mula los pobladores del lugar esperan su aparición a escondidas, por lo general en noches de luna llena para dar un corte con machete al animal, así al día siguiente la mujer adúltera se dice que tendrá la herida del machete marcado en el cuerpo.

 
El Yacuruna: Dios mitológico de las profundidades de los ríos y lagos amazónicos, rapta bellas y sensuales nativas ahogándolas en placer; y convertido en un bello hombre, las conduce a su vivienda en las profundidades de las aguas para que nunca más regresen. Según la mitología amazónica. El Yacuruna es semejante al Dios Neptuno de la mitología griega. Sus súbditos naturales son los peces y reptiles acuáticos. Al dormir en el fondo de las aguas, jamás cierra un ojo.

 
El Barco Fantasma: En las noches de luna llena, surge de las sombras la siniestra figura de un barco que recorre los ríos de la Selva, en su interior hay luces, jolgorio y alegría, bacanales, orgías a bordo, esto sucede en una noche interminable de placer que el llegar el día se pierden en la nada; así seguirá viajando por la eternidad pagando culpas y pecados de los que se embarcaron y naufragaron en aquel barco.

El Mayantu: Duende con cara de sapo que habita en la Selva Alta, vive en gigantescos árboles, alberga su colosal figura mimetizada en la corteza de los árboles, ayuda al hombre necesitado, siendo el Mayantu el Dios del bien de la Selva.

El Rito del Ayahuasca: El Ayahuasca o “soga de los muertos” es un alucinógeno vegetal al que son atribuidos poderes mágicos, entre cánticos y bocanadas de mapacho, la ingestión del Ayahuasca va acompañado por vómitos y defecaciones (en ciertos casos), mientras obnubiladamente se cree percibir  al mal o daño sucedido. El Ayahuasca es una mezcla de magia y hechicería  de círculos esotéricos propios de la selva. El brujo Ayahuascuero es el curador de todo mal que existe entre el mito y la leyenda de la Selva Tropical.

 
El Huancahui: Ave semejante al gavilán que emite un sonido muy peculiar, posee poderes ocultos, capaz de devorar a la víbora más feroz. Se dice que si el brujo amazónico aprende el canto del Huancahui  dominará a todas las víboras y justo será; si fracasa al entonar el cántico de esta ave, acosado por las víboras morirá.

El Chullachaqui: Es un duende o demonio de la Selva cuyo nombre proviene del vocablo quechua chulla (desigual) y chaqui (pie); es decir, pies desiguales. Según la creencia popular, este duende selvático tiene la particularidad de transformarse en cualquier persona logrando engañar al poblador selvático, presentándose ante él como un familiar o un amigo, llevándoles por caminos equivocados, adentrándose más en la Selva;  la única forma de descubrirlo es mirando sus pies que él trata de esconder, porque cuando es descubierto huye por la maraña de la Selva.

 
El Bufeo colorado: Es una especie de delfín con características muy singulares, especialmente, por su color rosáceo y por su gran tamaño. Es menos evolucionado que los otros delfines del río o mar. Según la creencia popular, este mamífero acuático es considerado como un brujo o hechicero que sale a Tierra convertido en un apuesto joven para raptar mujeres y llevarlas a las profundidades de las aguas donde mora. También se dice que al salir de visita lleva puesto un sombrero para tapar su enorme nariz.

La Tanrrilla: Es una ave pequeña de la Selva Amazónica y de patas largas que vive cerca a las orilla de los ríos. Mientras está quieto su plumaje es de color oscuro, poco atractivo, pero si abre sus alas se nota una combinación  hermosa de colores grises, blancos y negros. Según la creencia popular, el huesito de su pata es utilizada como hechizo de amor, si miras a través de ella a la persona amada, esta, queda totalmente prendado (a) de ti.

La Sachamama: Se cuenta que la Sachamama es un  boa de tierra, de gran tamaño. Sobre su cuerpo ha crecido vegetación, de tal manera que queda camuflada a la vista del hombre y animales de la Selva, quienes confiados se acercan y reposan muchas veces sobre ella, para luego ser devorados por el gigantesco ofidio.
 
El Yanapuma: En quechua quiere decir “puma negro”. Está comprobado científicamente que el Yanapuma es un caso de melanismo en el otorongo; es decir, que son animales con exceso de pigmentación negra, por lo que son muy raros. Esta rareza ha llevado a que el hombre selvático crea en él y que el Yanapuma posee poderes demoniacos, hipnotizando a sus víctimas antes de devorarlos.

 
 
El lagarto negro: Es el cocodrilo amazónico de mayor tamaño, alcanzando algunos adultos  a medir hasta 8 metros de longitud, siendo una especie voraz y agresiva ; lo que se cuenta en torno a él es  un sinfín de leyendas que le atribuyen poderes sobrenaturales entre los pobladores de nuestra Selva.
 
 
El Ayaymama: Es una avecilla de la Selva cuyo nombre tiene origen onomatopéyico por el sonido que mantienen; al trinar semejan un lúgubre “ay ay mama”. La historia cuenta que el Ayaymama antes de ser aves eran dos niños, un hombre y una mujer, que fueron abandonados por sus padres en la espesura de la Selva. Con el pasar de los años iban creciendo sus plumas hasta ser convertidos en dos pajaritos; es así que su canto es un reclamo a sus padres.

El motelo mamá: es una gigantesca tortuga madre de todos los quelonios de la selva amazónica, que permanece inmóvil por mucho tiempo, creciéndole sobre su cuerpo plantas, logrando engañar a sus víctimas  que sin lugar a dudas se acercan sin temor. Cuando se mueve provoca movimientos de tierra y agua que se asemeja a un pequeño cataclismo. Se dice que su tiempo de vida es infinita, se cree que existió siempre.

Yanulf y la Warmiboa: Dioses olvidados que emergen de las profundidades de la laguna de Quistococha y realizan la danza ritual de la anaconda o madre del agua. “El Janulf” dios mitológico de potentes músculos y pómulos salientes, ama a los ofidios  sus hijos. “La Warmiboa”, bella nativa mitad mujer mitad boa, realiza una danza sensual, frotando a la serpiente por entre sus piernas y las ama noche y día.

También dentro del complejo encontramos un pequeño zoológico con algunas especies nativas de la selva.
 
 
Entre ella destacan los paiches, un cartel nos indica algunas características de este animal: “Pez de mayor tamaño de agua dulce sobrepasando los 100 kg. de peso.  Sin aparentes características externas para distinguir el macho de la hembra. Alcanza su madurez sexual a partir de los 4 años de edad, cuando tiene una longitud total entre 1.60 y 1.85 m. y un peso de 40 a 60 kg. Una hembra reproductora, desova un promedio de 1,200 a 4.500 larvas. Los paiches pequeños se alimentan de plancton, camarones e insectos, los adultos básicamente comen peces.  Su respiración aérea le obliga a salir a la superficie (boyada) cada cierto tiempo”.

En el estaque observé tres grandes paiches que aparte de destacar por sus tamaños llamaron mucho mi atención su color medio anaranjado que lograba distinguir a pesar de lo turbio de las aguas. Parecía uno de esos peces carpa anaranjados que vemos en los acuarios ornamentales pero en tamaño gigante.

 
Cualquier parte del complejo siempre es bueno para un descanso, para comer, para leer un libro o simplemente para mirar el paisaje, escuchando el trinar de las aves y el grito fuerte de los  monos y guacamayos.




Es un lugar a donde se puede ir solo o acompañado y disfrutar de gratos momentos.

 
Pero la especie que congrega la atención de todos los visitantes es el delfín.

 
Cuando se aglutina cierta cantidad de personas alrededor del estanque aparece una señora con una pelota de plástico la cual lanza a las aguas. Antes que la pelota caiga sobre las aguas emerge el delfín de las profundidades para con su hocico golpear la pelota devolviéndola al aire e impidiendo que la pelota caiga al agua. Es un juego que los espectadores, pequeños y grandes disfrutan, con expresiones de sorpresa, palabras de asombro y muchas risas.
 

 
Estos animales tienen como habitad las profundidades de los ríos amazónicos en los cuales es posible observar cuando salen a la superficie a respirar o cuando dan saltos en el aire.  Cuando navegaba en un pequepeque por el río Marañón desde Nauta a la Comunidad Miguel Grau, tuve la oportunidad de ver los delfines en su estado natural dando saltos por encima de las aguas del río. Un espectáculo sin igual.
 
 
La laguna Quistococha se encuentra rodeada de una playa de arena blanca conocida como “trunchi playa”. Comprende una extensión de 56 hectáreas y alcanza hasta 8 metros de profundidad. También encontramos algunas casitas típicas de la selva y en el otro extremo de la laguna las copas de los árboles ponen los límites a nuestra vista bajo un lindo cielo azul con ligeras nubes blancas.
 
 
Gran cantidad de visitantes encuentran en sus aguas un refrescante alivio ante el fuerte calor de la selva amazónica.  Mucha gente lleva sus comidas, otros hacen deporte jugando fulbito o vóley y no faltan los vendedores de golosinas y heladeros.
 




 
Tampoco faltan las chicas que con sus culebras en las manos ofrecen a los turistas la oportunidad de tomarse una foto y llevarse un recuerdo de su paso por tierras del oriente peruano. Como todo ser mortal no dejé pasar la oportunidad de tomarme una foto para perennizar este momento.

Lo que más abunda son los papagayos, aquellas hermosas y bulleras aves muy características de toda la selva amazónica. Tienen un pico grande de forma curvada y sus plumas son de colores muy intensos y llamativos, destacándose entre ellos los papagayos de plumas rojas con azules y los de plumas azules con amarillo.
 
 
Hasta aquí el relato corresponde a mi visita que hice en junio del 2,010.
Posteriormente en junio del 2,012 tuve la oportunidad de estar nuevamente en este complejo y algunas cosas en su interior habían cambiado pero la entrada seguía siendo la misma.

 
 
Después de trasponer la puerta se ha colocado un pequeño panel con datos generales del complejo y con un plano de todo el lugar, lo cual es muy bueno porque permite conocer y ubicar de antemano fácilmente los diversos ambientes del lugar.
 

Muchos de los senderos están flanqueados por árboles de aguaje. El aguaje es una de las palmeras más grandes y emblemáticas  de la selva peruana llegando a medir hasta 35 metros de altura. Crecen de forma silvestre en sitios muy húmedos, casi pantanosos conocidos con el nombre de aguajales. Su fruto tiene el mismo nombre, su cáscara es suave y presenta gránulos,  por dentro su pulpa es de un color amarillo muy intenso. Es considerada una fruta con muchas propiedades medicinales debido a la gran cantidad de vitaminas y minerales que posee, generalmente se consume en forma natural, jugos, helados  y refrescos.  En algunas etnias selváticas es considerado como el “árbol de la vida” o el “árbol del pan”, porque da de comer a los humanos y a muchas especies animales.

 
En un estanque sobre unos troncos observo gran cantidad de taricayas tomando sol. Una variedad de tortuga originaria de la selva peruana cuya característica son las manchas amarillas esparcidas por toda su cabeza. Los machos alcanzan un tamaño de 40 cm y las hembras pueden llegar a medir hasta 80 cm. Las hembras desovan de 20 a 30 huevos dos veces al año.

 
 
Conforme pasaban las horas el cielo rápidamente se iba llenando de nubes dando un ambiente sombrío a la laguna. No pasó mucho tiempo y se desató una terrible lluvia. La arena blanca terminó siendo mojada y los pocos visitantes de la mañana tuvimos rápidamente que buscar protección. En mi caso fue motivo para despedirme del lugar abordando una mototaxi  con destino al centro de la ciudad de Iquitos.
 
 
Lo que ya no había para tristeza mía y seguramente de muchos de visitantes era la presencia del delfín rosado, considerado por mí como la mejor atracción del lugar. Tampoco estaban los escritos de los relatos de las leyendas y mitos de la región que pude leer en mi primera visita, los cuales traduje líneas arriba. En su lugar las paredes estaban pintadas de blanco, pero guardo la esperanza de haya sido así para darles mantenimiento y pintarlas nuevamente.
 
 
Dentro del complejo se encuentran muchos restaurantes, todos ellos de construcción rústica y en se expende los ricos potajes de la culinaria selvática.  Puedes comer tacacho con cecina, juanes, patarashca, plátanos o chorizos fritos y cualquier otro plato de la gastronomía de la selva. También hay restaurantes en los exteriores del complejo.
Antes de llegar a Quistococha también se puede hacer una parada en el criadero de manatíes. Se encuentra en la ruta y dentro de ella se puede conocer el proceso de vida de este mamífero, sus características y enterarnos que se encuentra en peligro de extinción.




Darles de comer es una experiencia inolvidable.
 
 

La selva es así, cambiante, misteriosa, en un momento puede estar con un sol fuertísimo y a los pocos minutos desencadenarse una feroz lluvia. El ánimo y atención de los pobladores de Iquitos es única, mantienen vivas sus costumbres y tradiciones, como debe hacerlo todo aquel que es orgulloso de su pasado. Ni que decir de sus atardeceres, los mejores que he visto. Sin comentarios.

 


 

sábado, 30 de enero de 2016

HUARI : TIERRA DE LOS MISHICANKAS


En esta oportunidad estaré narrando mi viaje al distrito de Huari, capital de la provincia del mismo nombre en el departamento de Ancash. Se encuentra localizado en el Callejón de los Conchucos sobre los 3,180 msnm.

Para ir de Lima a la ciudad de Huari hay dos opciones, una de ellas es hacerlo directamente desde Lima y la otra es primero  hacer la ruta Lima-Huaraz. Aquella vez utilicé la segunda opción.

Primero hice la ruta Lima Huaraz con una empresa de transporte interprovincial, el costo del pasaje fue S/. 40.00 por persona y el tiempo de viaje es  8 horas aproximadamente. Una vez en Huaraz se puede abordar unos autos colectivos que por S/.25.00 trasladan hasta Huari o sino también se puede ir en los ómnibus de una empresa de transporte interprovincial que cubre esta ruta.

Junto a mi hermano Carlos y primo Leo decidimos hacer uso del único ómnibus que cubre esta ruta. La distancia de Huaraz a Huari es de 152 km que el ómnibus lo cubre en 3.30 horas aproximadamente. El costo del pasaje fue de S/. 8.00 y realmente fue difícil conseguir pasaje, tuve que suplicar para conseguir tres pasajes, era un día sábado con mucha demanda,  lo mejor es comprar los pasajes con anticipación.

Después de lo difícil que fue conseguir boletos, de la incomodidad de los asientos, de los tramos en que no hay carretera asfaltada,  de lo largo del viaje, recomiendo hacer el viaje en los autos colectivos. El costo del pasaje es mucho más caro pero el trayecto se cubre en menos tiempo. Para el regreso abordé un auto colectivo.

La ruta desde Huaraz comienza tomando la carretera de regreso a Lima pasando por los pueblos de Recuay y Ticapampa hasta llegar a Catac. De allí el ómnibus toma un desvío que  conduce a  la Laguna Querococha. Seguimos subiendo y llegamos a la parte más alta del camino, el Tunel de Karwish  sobre los 4,516 msnm. Después de atravesar el túnel el carro comienza a descender y en su descenso pasamos por Chavín de Huántar y Huántar, hasta llegar finalmente al distrito de Huari.
 


Los huari es una etnia muy antigua, pero su fundación española data de 1,572 con el nombre de Santo Domingo de Huari.


La plaza principal es de regular tamaño, con poco espacio para la vegetación y en ella destaca una pileta de bronce. En una de las esquinas del perímetro se ubica el llamado Palacio Municipal de Huari, una construcción moderna de dos pisos. El segundo piso tiene un largo balcón apoyado sobre la arquería del primer piso. Una bandera peruana flamea los 365 días del año sobre un mástil frente al local municipal.
 


En el otro extremo de la plaza al frente del Palacio Municipal se ubicaba la antigua iglesia de Huari que fue destruida por el terremoto de 1,970. En el mismo lugar se construyó  la nueva Iglesia en donde se venera a Santo Domingo de Guzmán y a la Virgen del Rosario considerada por los huarinos como la Patrona del pueblo.  Es una  construcción moderna y de una arquitectura muy particular destacando en ella el gran campanario. Se accede a la iglesia por una escalinata y es en este lugar donde se encuentran los pocos de los arboles de toda la plaza principal.
 



Por dentro la  iglesia es sobria con muchos trabajos de madera, pequeños altares finamente tallados y largas bancas para el descanso de los creyentes. Cuando hacía mis viajes no pensaba que un día iba tener la oportunidad de poder escribir las anécdotas y experiencias  de dichos viajes, por eso en muchos casos las fotos que tengo son muy escasas cuando hago referencia a un lugar. Antes que en fotos las imágenes que vi, quedaron grabadas en mi mente y son recuerdos que hoy trato de compartir en estos relatos. Para uno que no es escritor es difícil poder describir o trasmitir tantos momentos lindos pero estoy en el intento, como dicen los dichos populares, no hay peor gestión que la que no se hace y el que nunca se equivoca es porque nunca hizo nada.



La puerta de entrada es una obra de arte en donde no hay un solo espacio que no haya sido tallado. Es importante recordar que muy cerca de aquí se encuentra el distrito de Chacas, un lugar muy conocido por sus grandes talladores de madera generalmente con motivos religiosos, cuyos trabajos abastecen las principales iglesias del país y su fama ha trascendido las fronteras tallando imágenes de cristos, santos, vírgenes y ángeles para iglesias del exterior. Sobre Chacas ya escribí anteriormente.



Una puerta más pequeña de la iglesia es otra muestra de arte en madera.




En el frontis de la iglesia encontramos dos campanas de la antigua iglesia  cuya data de una de ellas es de 1,600. Generalmente cuando las antiguas campanas están en desuso son colocadas en el piso de algún lugar escondido donde nadie las pueda ver. Me parece muy inteligente y oportuna la puesta de estas campanas en el frontis de la iglesia con la finalidad de ser mostradas como parte de la historia de Huari a los habitantes del pueblo y a los  turistas.  Le han quitado el badajo  que es la parte interna con la finalidad de que no pueda ser tocada, de lo contrario uno no podría resistirse la tentación de darle el  “boom”.
 



Cuando leí sobre este lugar aparte de los atractivos naturales que podía encontrar hubo un apunte sobre su gastronomía que me llamo poderosamente la atención.  Muchos apuntes decían que aquí se comía un plato conocido como mishicanka que no es otra cosa que gato. Cuando el primer día llegamos al restaurante para almorzar nuestra primera comida en Huari grande fue mi sorpresa al ver en la pared un telar con la figura de varios gatos y donde en la parte de abajo decía mishicanka.



Al ver este mensaje en la pared conjuntamente con mi hermano Carlos y primo Leo  nos preguntábamos si sería cierto todo lo que se decía al respecto. Para quitarnos la duda preguntamos a la dueña del restaurante sobre este plato y nos confirmó su ingesta principalmente  en las fiestas del pueblo y en celebraciones especiales. En el aniversario del pueblo el mishicanka es un plato muy requerido y fácilmente se encuentra dentro de los platos de menú, pero que no había problema en prepararlo ha pedido y que por S/.50.00 nos podía preparar dicho plato para el día siguiente ya sea en forma guisada o al horno. Mi hermano Carlos y mi primo Leo quedamos sorprendidos ante el ofrecimiento pero no aceptamos. También el chofer que nos hizo un tour por algunos lugares nos confirmó la tradición de comer gato en Huari.

Caminando por las calles del pueblo muchos locales de servicios llevan nombres o algún detalle que guarda relación con los mininos. Inclusive en la plaza principal, la pileta central tiene muchas figuras de bronce de gatos que son los mismos que expulsan el agua para darle forma a la pileta. Si han colocado estos gatitos en la pileta es porque  debe ser cierto lo que se dice.




En los extremos de una parte del pueblo encontramos una especie de largo y sinuoso balcón, un mirador natural, conocido con el nombre de mirador de Huacón.



Desde aquí podemos apreciar el valle y una parte de la Cordillera de los Andes. El cielo esta nublado pero ello no quita ni resta belleza al lugar, las nubes forma parte natural de los paisajes serranos sobretodo en época de invierno.



Huari tiene muchos atractivos naturales, con varios circuitos turísticos que se difunde a través de afiches de todo tamaño. Aquí un afiche pegado en la pared del patio del hotel donde nos hospedamos.
 



Si alguna vez visitan Huari no dejen de visitar la plazita del centro poblado San Bartolomé de Acopalca. En ella se encuentra la pequeña iglesia y  graciosas estatuas de danzantes. Este poblado ubicado sobre los 3,200 msnm  tiene una piscigranja comunal de truchas en donde se pueden degustar muy ricos platos.
 



Si ascendemos un poco más llegamos al distrito de Cajay, un pequeño lugar asentado a un lado del camino y en donde destaca la plaza y un moderno local municipal, espectacularmente construidos al borde del abismo.
 



Seguimos subiendo y llegamos a la Laguna Reparin, un bello lugar donde encontramos muchos patos silvestres y otras aves de paso que llegan a este lugar en busca de alimento.
 



Después de pasar una hidroeléctrica y cruzando un pequeño puente madera debemos caminar cerca de 20 minutos aproximadamente para llegar a la Catarata Maria Jiray, una bella catarata que tiene una caída libre de 200 metros aproximadamente, es tan alta que levantando la vista no se logra apreciar la caída inicial.

 


También se puede visitar la Laguna Purhuay y dar un paseo por ella en los botes que alquilan los habitantes de una comunidad cercana. El lugar está localizado solo a 3,580 msnm, no es alto y realmente considero que no hay excusa para no ir.
 



Que mejor que almorzar una fresca y  rica trucha a la parrilla recién sacadita del agua.
 



Caminamos por la quebrada de Jacabamba por el lugar conocido como el Potrero del Parque Nacional Huascarán. Un cartel de madera nos recuerda que estamos en los límites del parque.




Esto es solo una breve descripción de algunos de los lugares que se puede conocer desde Huari, el detalle de cada uno de ellos será motivo de un relato más adelante.

 
Definitivamente los gatos son muy apreciados y requeridos en este lugar y parece que ellos los saben. Un minino nos mira asustado desde la parte alta de un tejado del hotel, tal vez preguntándose si habremos ido allí para comerlo.


 


Como diría el chavo del ocho: “Otro gato”.



Para el regreso utilicé los colectivos que me permitieron disfrutar de la ruta y en donde tuvimos la oportunidad de hacer paradas en los lugares más resaltantes del camino. Para ello contamos con la complicidad de una pareja de pasajeros que siempre pasaba por estos lugares y no tenía ni una foto de recuerdo y también por la predisposición del mismo chofer que de buena gana hacia las paradas y nos explicaba historias de cada lugar. Parecía que el chofer disfrutaba viendo como nos asombrábamos en cada parada y como apuradamente tratábamos de encontrar la mejor vista para tomar las fotos del recuerdo
 



La primera parada que hicimos fue en la parte alta de la ruta muy cerca de la entrada al túnel karhuish. Desde aquí se observaba la serpenteante carretera que habíamos dejado atrás, no es demás señalar que la carretera solo es afirmada.  Sobre una roca al lado derecho han construido la estatua de Cristo conocida con el nombre de Cristo Blanco. Los choferes se santiguan al pasar frente al Cristo para que los proteja durante el viaje y muchos pasajeros imploran su bendición. El día estaba nublado y por momentos había una ligera llovizna.




Luego llegamos a la parte más alta de la ruta Huaraz-Huari, el túnel Karhuish. Un panel verde nos recuerda que estamos a una altitud de 4,516 msnm. El túnel tiene una extensión de medio kilómetro y se inauguró en 1,942, permitiendo unir el Callejón de Huaylas con el Callejón de  Conchucos.  Al inicio era una sola vía con el pasar de los años se amplió a dos vías. En la entrada del túnel han escrito un mensaje que da la bienvenida a Chavín  y donde también se señala el deseo de ser en un futuro cercano una provincia más del departamento de Ancash.




En otra parte del camino la ondonada en un cerro ha tomado caprichosamente la silueta del mapa del Perú. Para ver claramente el mapa hay que buscar el punto exacto de ubicación pero nosotros no teníamos mucho tiempo así que decidimos tomarnos la foto desde otro punto, pero algo se ve.




Otra parte bonita del camino es la Laguna de Queroccocha localizada a 4,069 msnm. Desde aquí se pueden apreciar parte de los nevados Pucaraju y Yanamarey. A estas alturas crece poca vegetación, solo crece el ichu llenando gran parte del camino. Es un lugar de parada obligada de todos los  carros de los operadores turísticos que hacen los tours  a las ruínas de Chavín de Huántar y al nevado Pastoruri.



Finalmente pasamos por Ticapampa en donde se observa los restos de los relaves mineros. Señal triste de las consecuencias que puede dejar la explotación de una minería sin control, de una minería sin cuidado del medio ambiente. Hoy en estos lugares no puede crecer ninguna planta, ni siquiera el ichu, aquella plantita fuerte que emerge de forma natural en cualquier parte de los andes peruanos.




Huari no es grande pero es un distrito donde se encuentra algunos hospedajes y restaurantes donde comer. La movilidad interna básicamente se hace caminando, en la plaza principal se puede conseguir autos que permiten hacer los principales circuitos turísticos, solo es cuestión de preguntar y negociar un precio de acuerdo a las posibilidades. Para los amante del trekking  existen más de diez circuitos ecológicos y turísticos de uno o varios días de caminata que el municipio de Huari ha trazado a lo largo de todo su territorio, permitiendo disfrutar de la belleza de los recursos naturales, el ascenso a nevados, la práctica de la escalada en roca y otros deportes de aventura.

 


En la plaza principal se encuentra una placa de bronce que dice: “El que llega a Huari se queda o se va llorando”. Seguramente pusieron esta placa porque los huarinos muchas veces fueron testigos de estos hechos.  En mi caso no me quedé ni tampoco me fui llorando, pero si me fui con una tristeza por alejarme de este bello lugar, pero también es cierto que me fui con un montón de recuerdos parte de los cuales comparto en esta narración.


 


Este viaje lo realice en noviembre del 2,011 por lo tanto cualquier dato puede haber cambiado  a la fecha