domingo, 25 de septiembre de 2016

CANCHAYLLO: CAÑON DE SHUCTO


En esta oportunidad voy a comentar sobre un viaje que hice al Cañon de Shucto localizado en el distrito de Canchayllo. Para ello me dirigí de Lima a Jauja en un bus interprovincial que lo abordé en el terminal  terrestre de Yerbateros.

Después de 7 horas de viaje estaba llegando a la ciudad de Jauja en el departamento de Junín. El viaje cubre aproximadamente unos 260  kilómetros por la carretera central que serpenteante se abre paso entre los Andes peruanos hasta llegar a la parte más alta de la ruta, el abra de Anticona más conocido como Ticlio, localizado sobre los 4,818 msnm. De allí la carretera desciende hasta La Oroya a 3,750  msnm. En esta ciudad la carretera central se ramifica  en tres rutas de acuerdo a los distintos puntos de destino de la zona centro del Perú: a Huancayo, Tarma y Cerro de Pasco.

En el terminal de Jauja abordé una combi con destino al distrito de Parco. En realidad no iba hasta este distrito,  pero si quería ir al Cañon de Shucto el primer objetivo era llegar hasta el puente Pachacayo y los carros que iban a Parco cruzaban este puente.

El viaje se desarrolla por la misma carretera central pero en sentido contrario, es decir como si se estuviera haciendo la ruta Jauja-Lima. El clima estaba despejado y el viaje permitía disfrutar viendo los paisajes serranos.

Pasamos un puente colgante de cables de metal y madera que cruza sobre el Río Mantaro. Estos puentes en la mayoría de los casos son antiguos, y ahora ya no es muy común verlos porque con los años están siendo reemplazados por puentes más grandes y modernos con el empleo de otros materiales.


Después de 20 minutos de viaje estaba llegando al puente San Juan de Pachacayo. Llegar hasta este lugar es fácil, encontrar movilidad para seguir avanzando es un poco complicado. Cruzando este puente hay dos caminos a seguir, uno que sigue de frente y se adentra entre las montañas que  nos lleva al distrito de Canchayllo  y el otro que girando a la derecha paralelo al cauce del rio nos conduce a los distritos de Parco y Llocllapampa.


En el lugar se encuentra un puesto de control para el ingreso a la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas. Esta reserva comprende parte de los departamentos de Lima y Junín, entre las cuencas de los ríos Cañete y Cochas. Dentro de ella se encuentran hermosos parajes como campiñas, bosques, humedales, ríos, lagunas, cascadas y nevados con flora y fauna únicas. Una parte de la reserva que pertenece al rio Cañete tuve la ocasión de conocerla cuyo viaje ya lo relaté en escritos anteriores.
 

En el puente esperamos algún vehículo que nos permita seguir avanzando. Al rato apareció un auto y se estacionó a un costado del puente. Me acerqué a negociar la posibilidad de que me llevara hasta el Cañon de Shucto. Llegamos  a un acuerdo con el conductor e iniciamos el viaje.
 

El viaje se inicia por un camino afirmado, la mañana está con cielo despejado. Nos cruzamos con una escena muchas veces repetida a lo largo y ancho de la sierra peruana, por un lado del camino unos pastores avanzan con su fila de ovejas cuesta arriba.
 

Muy cerca de aquí se encuentra el pequeño poblado de Pachacayo, destacando las instalaciones de la estación de antiguo ferrocarril central. Por aquí pasaba la línea férrea Pachacayo-Chauca hoy desaparecida.

Seguimos avanzando y pasamos muy cerca de la SAIS Túpac Amaru constituida en el año 1,984 durante el régimen militar. Su actividad principal es la crianza de ovinos y vacunos. También se dedican a la crianza de truchas en piscigranjas. SAIS significa Sociedad Agrícola de Interés Social, forma parte de la Reforma Agraria llevada por el gobierno de facto que trató de eliminar las haciendas y los latifundios, en donde se desarrollaba la explotación de grandes extensiones de terrenos por una sola familia  y pasar las tierras agrícolas a manos de los trabajadores y campesinos.
 

Después de pasar la SAIS se acaba el camino asfaltado y comienza el camino afirmado. Seguimos avanzando levantando un poco de polvo al pasar.
 

La presencia de viviendas nos avisa que estamos llegando al distrito de Canchayllo. Según leí el nombre proviene de la unión de dos vocablos quechuas: Uno “cancha” que significa “cerco”, un espacio cercado y el otro “ayllu” que se usa para hacer referencia a la unión de familias unidas por un vínculo común. Uniendo ambos vocablos sería algo así como familias reunidas dentro de un cerco o unidas por un cerco.
 

Después de recorrer aproximadamente 5 km desde el puente Pachacayo finalmente llegamos a la plaza principal del distrito  de Canchayllo. La plaza  es pequeña porque la población también es pequeña. Tiene buen ornato,  luce muy bien cuidada, con pequeños jardines y árboles dentro de ella. Es el principal punto de reunión de los canchayllinos.
 

Sus orígenes son  pre-incas y muchos de sus vestigios se encuentran en los restos arqueológicos de Corivinchos y Coto Coto. Estos restos se encuentran en las partes altas de unos cerros localizados a 8 km de distancia. En épocas muy antiguas los grupos humanos se asentaban en lugares alejados e inhóspitos, generalmente en las partes altas con la finalidad de evitar ser atacados por otros grupos humanos. Pero esta ubicación también traía consigo inconvenientes en el sentido de que las tierras no eran productivas y había escasez de agua. La situación obligaba a que los grupos humanos se congregaran cada vez más cerca de los cauces del rio. Su creación política como distrito de Jauja data del 15 de octubre de 1,954.
 

En una calle que conforma el perímetro de la plaza se ubica la iglesia del distrito. La construcción es de piedra con una torre a la izquierda que sirve de campanario. Esta iglesia esta restaurada  pero se ha tenido mucho cuidado en mantener el formato original el cual es muy antiguo. Cada 30 y 31 de mayo se congrega gran cantidad de creyentes para participar de la celebración de la festividad de la Cruz de Mayo.
 

En los pueblos pequeños de la sierra peruana cuando se escucha en tañido de las campanas no solamente es para llamar a misa, sino también para convocar  a asambleas, avisar emergencias, comunicar el fallecimiento de algún poblador o hacer anuncios. Cuando hay más de una campana, la combinación de sonidos se utiliza para dar el mensaje. El número, la fuerza y el espacio de cada uno de los golpes será diferente para cada ocasión.
 

Al costado de la iglesia se ubica el local municipal el cual es una modesta construcción reciente. Me parece que el pueblo se merece algo bonito, una construcción con características típicas que coincida estéticamente con el entorno de toda la plaza.
 

En la parte central se encuentra un monumento a la Puya Raimondi, con picaflores chupando el néctar y alrededor se observan estatuas de truchas.  En las alturas estas plantas son conocidas como Titankas, que es su nombre quechua, pero se le da el nombre de Puya Raimondi en honor al italiano Antonio Raimondi quien la dio a conocer al mundo entero.
 


 Esta planta es muy especial con características únicas, como por ejemplo:  Sólo florece cada 80 a 100 años y sus flores son de color blanco o verdoso y de un aspecto bellísimo; sólo duran tres meses y el penacho puede albergar  hasta 33,000 florecillas, este penacho o racimo puede medir de 8 a 10 metros por eso se le considera la más grande del mundo; cada planta tiene hasta 6 millones de semillas que al caer al suelo formarán las nuevas plantas; el tallo sin contar el penacho puede medir unos 4 m de alto por 60 cm de grosor.
 

Leí que solo crece en 27 lugares del Perú y en 2 de Bolivia entre los 3,300 y 4,900 msnm. Muy cerca de la plaza a solo 3 km  se localiza un rodal de puyas de Raimondi en una extensión de casi 70 hectáreas.

 
También dentro de la plaza se ha colocado estatuas del poblador canchayllino y de los bailarines de danzas costumbristas como el concorvado, la huayligía, la pachahuara.
 



Después de disfrutar de la plaza y de un descanso reparador emprendimos nuevamente el viaje hacía nuestro destino final.
 

Llegamos a un punto en donde la carretera se divide en dos, por un lado se va aTanta y por el otro a Piñascocha.
 

Un poco más allá un aviso sobre un muro de piedra nos invita a visitar el Cañon de Shucto y  la hacienda Piñascocha. También el Centro Piscicola de Vinchos, la hacienda Cochas a 18 km, el pueblo de Tanta a 69 km, los sitios arqueológicos de Tambo Real, Pirja Pirja, Camino Inca, pinturas rupestres de Cachimachay y el Nevado Pariacaca.
 

Seguimos subiendo por el camino afirmado teniendo como acompañante al  rio cochas. Un rio de aguas frías y cristalinas que recorre parte de la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas, que baja desde las alturas de la laguna Huaylacancha hasta terminar su cauce en el rio Mantaro, pasando en medio de llanos y quebradas llevando vida a los diversos poblados que se asientan muy cerca de su recorrido.
 

Hacemos algunas curvas y tomamos algunos desvíos para llegar a un camino que corre muy cerca de un rio con menor caudal conocido como el rio Piñascocha.
 

Después de recorrer unos 4 km más,  ante mis ojos tengo la gran mole de piedra que es señal de que llegamos a  la entrada del Cañon de Shucto. El escenario es especial, porque alrededor no vemos montañas con grandes rocas, solo en esta parte se localizan estas grandes rocas.
 

He tratado de encontrar el significado de la palabra “shucto” pero no encontré nada, posiblemente es un vocablo quechua.
 

Recorrer algunos pasos dentro del cañon flanqueado por las altas montañas con sus paredes perpendiculares de piedra de hasta 70 metros de altura, sintiendo en nuestro cuerpo el frio helado del viento, escuchando el ruido de las aguas del rio Piñascocha que corre a nuestra derecha, viendo como rápidamente el cielo se cubre de nubes, son sensaciones dificiles de explicarlas escribiendo, hay que sentirlas y vivirlas.
 

Ya estoy en la parte de abajo, pero lo que hay que hacer ahora es subir hasta la cima de la inmensa roca para desde alli tener otra visión del cañon.

Iniciamos con paso lento pero firme el ascenso, en cada paso la fatiga y falta de aire nos recuerda que estamos subiendo a 3,900 msnm.  A nuestra espalda vemos la silueta de camino muy cerca del rio por donde hemos venido, parece una serpiente deslizandose en el llano.
 

El lugar no es muy visitado por lo tanto no hay un camino de ascenso marcado, uno mismo en cada paso va creando su camino, el ichu ha crecido bastante lo que dificulta avanzar.
 

La emoción por llegar a la cima hizo que no llevaramos las botellas agua, el cansancio y la altura hacia su parte pero nada pudo impedir que llegara a la  cima del cañon.
 

Desde la parte alta la vista es espectacular, abajo en el fondo se divisa el camino que atraviesa el cañon y que si seguimos nos llevará hasta Piñascocha.
 

El cielo se cubría de nubes y por momentos se despejaba, estos últimos eran los más bonitos porque con el color azul del cielo todo se veía mucho mejor y también porque los rayos solares calentaban el cuerpo, aún asi en la parte alta se sentía un viento fuerte y helado.
 

Encontramos enclavados en la roca arneses en donde se sujetan las sogas que se utilizan para la práctica de los descensos de rappel y la escalada en roca.
 

Antes de emprender el descenso una mirada más a todo el entorno para gravar en la memoria todo lo visto y hacer las últimas tomas de fotos para el recuerdo.
 

La foto del recuerdo con mi primo Leo y mi hermano Carlos compañeros de esta aventura.
 

A 3 Km. del pueblo de Canchayllo se localiza un rodal de Puyas de Raimondi, según dicen los lugareños mejores que las que se ubican en el Parque Nacional del Huascarán, es por ello que consideran a Canchayllo como la "Capital de la Puyas de Raimondi". He relatado en párrafos anteriores cuando decribía la plaza principal que en el centro han colocado un monumento de la Puya de Raimondi.
Este viaje lo realice en mayo del 2016 cualquier dato puede haber cambiado a la fecha.
 
 
 
 
 





 

lunes, 29 de agosto de 2016

CHULEC Y SUS SIETE LAGUNAS


Trato que las narraciones de mis viajes sean  de lugares no muy conocidos, de lugares donde la posibilidad de llegar se hace difícil y complicado si es que no se cuenta con movilidad propia. Yo no uso movilidad propia en mis viajes, siempre lo hago utilizando los medios de una empresa de transporte interprovincial o de micros, custers, combis y autos colectivos que cubren rutas urbanas y distritales. En algunos casos alquilo motocar o taxis porque no hay otra forma de llegar y muchos tramos también los hago caminando porque los carros no pueden llegar a todo lugar.

Antes de iniciar un viaje me documento de información del lugar, su ubicación,  la ruta de acceso, los atractivos turísticos, el hospedaje, las comidas típicas  y todo lo necesario para aprovechar al máximo el viaje y no quedarme perdido.

Hay lugares de los cuales se encuentra poca información en la red y no es porque la gente no vaya, sino generalmente es porque las personas que visitan estos lugares no hacen uso de la tecnología para compartir sus experiencias con otros viajeros, ávidos tal vez de conocer nuevos lugares. Sus recuerdos, fotos  y relatos quedan en pequeños grupos de familiares y amistades. No a todos les gusta escribir, tampoco es fácil hacerlo, requiere de tiempo y dedicación, es mucho más fácil narrar un viaje  de forma oral.

En mi búsqueda por la red había leído alguna información sobre las siete lagunas de Ricrán.  También había visto algunas fotos y me propuse visitarlo, lo cual me llevó varios meses haciéndole seguimiento. Encontré poca información en la red y la que había no lo estaba del todo clara.

Se decía que las lagunas estaban en Ricrán, un lugar del cual recién leía. Buscando información comencé a conocer un poco más de este lugar, fue así como me entero que es uno de los treinta y cuatro distritos de la provincia de  Jauja en el departamento de Junín.


Leyendo un poco más encontré una información que decía que las lagunas se encontraban en Chulec. Busqué mapas del lugar y en efecto pude ver que las lagunas se encontraban más cerca de Chulec que de Ricrán. Ahora la pregunta que me hacía era: como se llega a Chulec?

Sabiendo que si quería conocer estas lagunas lo primero era llegar a Jauja, me embarque junto a mi hermano y primo con destino a Jauja, un lugar al cual he llegado muchas veces y que también ha sido punto de referencia y partida de muchos de mis viajes.

De acuerdo a lo leído había dos alternativas para llegar hasta las lagunas: Una era ir hasta Ricrán en transporte público con un trayecto de 36 kilómetros que aproximadamente se cubre en 2 horas con un costo del pasaje de S/. 20.00 por persona. Una vez en Ricrán se tenía que alquilar alguna movilidad que baje hasta el anexo de Chulec y de allí a las lagunas.

La segunda alternativa era contratar un taxi que nos lleve directamente a Chulec y de allí hasta las lagunas. Ida y vuelta tenía un costo de S/. 150.00.

Sacando números, teniendo asegurado la llegada desde Jauja mismo a las lagunas y el regreso, decidimos alquilar el taxi. Para suerte de nosotros el taxista era un chulecino que conocía muy bien la ruta y la ubicación de las lagunas que en realidad son más de siete.

Las movilidades que salen a Ricrán se encuentran en la plaza de la Libertad, muy cerca de la entrada a la alameda Franklin Roosevelt que conduce al cementerio de Jauja.

Corría el mes de mayo y en la sierra de Junín todavía era temporada de lluvias. Había llovido durante la noche y el cielo estaba nublado. Iniciamos el viaje saliendo por un camino afirmado, y en el trayecto pasamos por parte de los distritos de Pancán y Yauli.
 


 
Salimos de los últimos lugares con población para internarnos por un camino solitario lleno de curvas. El entorno eran cerros casi desiertos con pequeñas muestras de arbustos, entre curva y curva llegábamos a las cumbres de los cerros para nuevamente llegar hasta otro y otro. Cuando hago estos viajes de subida siempre me gusta mirar atrás para ver los tramos recorridos y las siluetas serpenteantes de los caminos del Perú que llegan hasta los lugares más alejados de los centros urbanos.

Mano firme del chofer en cada curva y nada de miedos a estas alturas.

 
Seguíamos subiendo por el camino lleno de curvas y llegamos a un gran panel de  bienvenida en donde se detallan los principales atractivos turísticos de Ricrán y cuyas letras grandes dice: Bienvenidos al distrito de Ricrán, distrito ecológico, saludable y turístico: “La joya escondida”
 

 
Un poco más allá el camino se divide en dos partes y muy cerca a la bifurcación un panel nos indica que si seguimos de frente llegaremos a Ricrán y si giramos a la derecha llegaremos a Chulec. Como nuestro destino era este último lugar giramos a la derecha.

 
Hasta este momento de alguna manera se podría decir que es un camino de intersección como muchos otros de los pueblos de la sierra del Perú, sigue siendo un camino afirmado que se abre paso entre las montañas por encima de los 3,500 m.s.n.m.

Luego de una hora de recorrido llegamos a la parte central del poblado de Chulec, uno de los cuatro anexos del distrito de Ricrán. Los otros tres anexos son: Apaycancha, Jajachaca y Tambillo.

Destacan en ella la pequeña iglesia y el local comunal. A pesar de encontrase muy distante del centro urbano y siendo un lugar pequeño todo se ve muy atractivo, todo bien pintado y muy limpio.
 

 
Unos metros más allá se ubica la moderna y bien cuidada infraestructura del local del colegio I.E.N. 30471. Era un día domingo por la mañana, solo nosotros estábamos en este lugar, no había nadie más. Todos los habitantes de Chulec se dedican a la agricultura y ganadería básicamente de ovejas y camélidos como llamas y alpacas,  lo cual sustenta su ausencia en este lugar. Posiblemente ellos se encontraban en sus chacras de cultivo o mucho más arriba pastando el ganado.
 
 
Siguiendo el camino encontramos otro aviso que nos señala otra bifurcación de la carretera, por un lado nos conducirá a Chulec y por el otro a Jajachaca, que como dije en párrafos anteriores es otro de los anexos del distrito de Ricrán.

 
Seguimos subiendo y desde la parte alta de la carretera vemos las viviendas de algunos chulecinos. A la distancia se observa las pequeñas casitas de adobes con techos de calaminas y los cercos de piedras que delimitan los corrales que sirven para guardar las ovejas que pastan muy cerca.
 


Mientras seguimos avanzando  el camino se hace más difícil, gran parte de los cerros están conformados por grandes piedras y rocas lo cual hace presagiar que por estos lugares no vive nadie, la presencia del ichu nos confirma que  estamos por encima de los 4,000 m.s.n.m.
 
 
En ciertos tramos de la ruta se puede ver que se ha tenido que cortar parte de las montañas para que por ellas pase el angosto camino que solo permite el paso de un solo vehículo. Estos detalles me llenan de expectativa y alegría porque es  una señal que estamos llegando a las partes más altas y que nos vamos acercando a nuestro destino final.
 
 
La primera laguna que aparece a nuestra vista es conocida con el nombre de Islacocha.



En una laguna a la cual se le puede ver desde la parte alta por donde pasa la carretera.  Desde este lugar se le observa de un color verde oscuro muy diferente al color turqueza de las lagunas del Callejón de Huaylas. 
 


Recibe este nombre porque es la laguna más grande y se encuentra de alguna manera aislada de las otras lagunas. Es realmente impresionante verla en toda su dimensión desde la parte alta, enclaustrada en un lugar bien cerrado, flanqueados por las altas montañas. Si hay buen estado físico se puede descender y caminar por todo el borde de la laguna y darle la vuelta entera.
 
 
Después de disfrutar del bello paisaje subimos nuevamente al auto y nos dirigimos a la segunda laguna del camino llamada Tauricocha.




Esta laguna no se encuentra tan profunda como la anterior  pero no por ella deja de ser hermosa. Se observa en la parte del frente las caídas de agua que abastecen del líquido elemento a la laguna.
 


Todavía era temporada de invierno en la sierra peruana por eso el cielo estaba casi nublado y había una fuerte sensación de frio.  En época de verano el paisaje debe ser espectacular con el cielo despejado de nubes reflejando su color azul en las transparentes aguas de las lagunas.
 
 
La siguiente laguna que aparece ante nuestros ojos es llamada torohuajana.



Palabra compuesta por dos vocablos uno español y otro quechua que unidas significa “toro que llora” o “toro que brama”.
 
 
Cuenta una historia que de las alturas llegó un toro bramando fuerte, descendió por una pendiente, corrió por el borde de la laguna y se perdió nuevamente entre la rocas, no volviendo a aparecer nunca más.
 


Lo interesante de recorrer los pueblos es que cada uno guarda cuentos, mitos y leyendas que forman parte de su historia. Algunos de ellos son mágicos y otros inverosímiles, pero los hay también aquellos cuyos relatos pueden ser verdaderos. Debemos tener la mente abierta para entender y aceptar los relatos que nos cuentan las personas con quienes dialogamos en estos viajes, conversando y escuchando se aprende. También es parte de la aventura aprender cada día algo nuevo, algo interesante y diferente.
 
 
Más allá se localiza la laguna más pequeña de todas las que vi en este circuito.



Es conocida como el chiquito torohuajana, aunque el chofer que nos llevó me comentó que los chulecinos  la conocen como la potrera.
 
 
El cielo serrano es muchas veces impredecible, por algunos instantes las densas nubes que cubrían los cielos se abrieron para dejarme ver el clásico color azul del cielo serrano.
 
 
Mientras el cielo se cubría nuevamente de nubes seguimos avanzando y llegamos a la laguna llamada Tipicocha, una laguna grande y que fácilmente uno llega al borde de la misma.



Cuando se toca el agua con las manos se siente su frialdad, difícilmente un mortal se daría un chapuzón dentro de ella.
 
 
Me contaba el chofer que nos llevó hasta estos bellos lugares que en algunas lagunas se crían truchas con la finalidad de tener el abastecimiento local y en un futuro no muy lejano, cuando este lugar se convierta en un circuito turístico, poder ofrecer a los visitantes platos a base de truchas, el pez más conocido y consumido en toda la sierra peruana.
 
 
En los viajes hay que darse un tiempo para disfrutar del lugar, mirar todo el entorno que nos rodea tratando de grabar en nuestra mente todos los detalles posibles, que más tarde serán recuerdos que podremos compartir a otras personas.
 
 
Las siguientes son dos lagunas que están relativamente cerca, la primera y la más grande  se llama  Pablococha y la del fondo, la más pequeña se llama Cuchimachay.
 
 
El nombre de la laguna Pablococha es por la presencia de un poblador llamado Pablo que vivía en este lugar. Algo así como la laguna de Pablo.
 


Algunas de las lagunas han sido represadas mediante la construcción de barreras que impiden que el agua se desborde. Con ello se trata de controlar el nivel del agua de las lagunas para cubrir las necesidades de riego para los cultivos en épocas de poca lluvia.


Si se sigue avanzando se encontraran más lagunas, pero es difícil seguir avanzando con el carro. Solo nos quedó mirar una más de ellas.
 
 
Por estas zonas altas solo crece el ichu, aquella planta que parece como una paja seca muy característica de las alturas del Perú  junto a algunas otras especies de cactus andinos que parecen pedazos de algodones y que florecen con una flor amarilla.
 
 
Todas estas lagunas son conocidas como las lagunas de Janchiscocha, debido al nombre de la quebrada.
 

Si es que la persona está en regular forma y no le afecta mucho la altura, una buena propuesta es hacer este recorrido caminando desde que se llega a la primera laguna. Las lagunas se encuentran relativamente cerca, de haberlo sabido antes yo hubiese preferido haberlas conocido a cada una de ellas caminando, descubriendo en cada paso sus encantos.
 
 
Posiblemente muy cerca de aquí se encuentran algunos nevados porque se aprecia como el agua limpia y cristalina se abre paso entre las piedras desde las alturas para formar las lagunas  de Janchiscocha.
 
El lugar es muy bonito y se podría convertir en un nuevo destino turístico de la provincia de Jauja, pero se necesita invertir en mejorar el camino de acceso hasta estos lugares. Algunos tramos están en regular estado pero otros realmente están muy mal, lo que genera que los transportistas no quieran trasladar a los turistas hasta aquí.
 
 
El costo de todo el paseo, ida y vuelta fue  S/. 150.00. El precio me pareció justo teniendo en cuenta la distancia y el camino.
 
 
Cuando regresábamos después de haber disfrutado del paisaje de las lagunas de Chulec en una parte del camino divisamos gran cantidad de pobladores reunidos y haciendo bulla.
 
 
Al acercarnos a ellos y después de saludar preguntamos sobre el motivo de esta reunión. La respuesta fue que estaban reunidos para bañar a las ovejas. Nunca antes había oído que a las ovejas las bañaban y menos aún había visto esta actividad, de tal manera que no dejé pasar la oportunidad y me quedé un rato a ver cómo bañaban las ovejas.
 
 
El ganado es arreado por las mujeres y los jóvenes hasta la parte de la entrada a un canal de aproximadamente 10 metros de largo y 80 centímetros de ancho, espacio más que suficiente para el paso de las ovejas.
 

El canal se encuentra lleno de agua con un olor fuerte a desinfectante. En uno de los extremos el canal tiene una parte de entrada en forma de resbaladero por donde las ovejas son colocadas para que al avanzar se introduzcan dentro del canal.
 


El otro extremo del canal tiene una parte de salida con unas pequeñas gradas  por donde las ovejas salen después de haber sido bañadas. Los niños observan el trabajo de los grandes para aprender las técnicas ancestrales que ejecutarán cuando en los próximos años ocupen el lugar de las personas adultas de hoy. Es así, mirando, observando y escuchando cómo los niños aprenden las costumbres de sus pueblos y se trasmiten de generación en generación las tradiciones de sus antepasados.


Otros comuneros  apoyan sobre el cuello del animal unos pedazos de troncos que terminan en “V” y con una ligera presión introducen la cabeza del animal dentro del agua. De esta manera se aseguran que todo el pelaje del animal se remojó en el agua.
 
 
Todos los animales terminan con el pelaje lanudo remojado, pero les aliviará las comezones que puedan sentir por la presencia de algunos parásitos o insectos que albergan sus lanas que cubren sus cuerpos.
 
 
Una fotito para el recuerdo con una linda niña que desde pequeña  y muy alegremente ya participaba de esta costumbre.
 
 
Y otra foto para el recuerdo con mi hermano Carlos y mi primo Leo, compañeros de muchos viajes.
 
 
Las visitas a estas lagunas es de un solo día, lo recomendable es ir con alguna persona que conoce la ruta. Si se va con movilidad propia será difícil llegar, en el camino no hay gente para hacer preguntas sobre el camino a seguir, tampoco hay lugares donde abastecerse de provisiones, todo hay que comprar antes de iniciar el viaje. Parte del camino está en mal estado, pero todo esto es parte de la aventura.
 
 
Este viaje fue realizado en mayo del 2016 cualquier dato podría haber cambiado a la fecha.