sábado, 21 de junio de 2014

ACOBAMBA Y EL SANTUARIO DE MURUHUAY


La primera vez que fui a Acobamba fue hace unos 18 años atrás y desde allí siempre que he tenido la oportunidad de estar por Tarma he tratado de visitar Acobamba, uno de los 9 distritos que conforman la provincia de Tarma que pertenece al departamento de Junín.

La historia de este distrito señala que en épocas pre-incas existían dos pueblos tarumas  con los nombres de Naupamarca y Muruhuay. Cada uno de estos pueblos estaban ubicados en las colinas opuestas que encerraban a la pampa de Agobamba Se cree que en épocas antiguas Agobamba fue el verdadero nombre de este lugar. Con el tiempo ambos pueblos se unieron y bajaron a la llanura convirtiéndola en extensos campos de cultivo. Cuando llegaron los españoles en 1,540  fundaron el pueblo con el nombre de Acobamba.  En el año 1861 fue elevado a la categoría de distrito siendo presidente del Perú  Don Ramón Castilla.

Su localización es a 10 km de la ciudad de Tarma sobre los 2,950 msnm. y dentro de su jurisdicción se encuentran los pueblos de Muruhuay, Huaracayo y Picoy.

Llegar desde Tarma es sumamente fácil y para ello tenemos dos opciones que podemos utilizar de acuerdo a la disponibilidad de tiempo y dinero.  Una de ellas es contratar  un taxi y en 10 minutos estaremos en la plaza principal con un costo de S/ 8.00.  La otra opción es  abordar una combi de transporte público y con un costo de S/. 1.00 en 20 minutos llegamos a la misma plaza principal. Toda la vía es asfaltada y se encuentra en buenas condiciones. 

La plaza principal no es grande pero muestra un buen ornato. En ella se aprecia palmeras, arbustos y flores de diversos colores que hacen de la plaza un lugar acogedor, cuenta con bancas de madera donde los acobambinos se reúnen para conversar o descansar.
 
 
En el perímetro destacan la Iglesia Matriz y  el local municipal que junto a otras casonas completan el escenario.
 
En la Iglesia San Miguel de Acobamba se venera a San Miguel Arcángel considerado el Santo Patrón del pueblo, cuya festividad se celebra el 23 de setiembre. La fachada es simple con dos torres a los costados que sirven de campanario.
 
 
 
En el centro de la plaza se encuentra una centenaria pileta de piedra que en ese momento botaba unos chorritos de agua por la parte superior, más allá en la parte de atrás se observa el moderno local municipal.



Sobre el origen del nombre se dice que deriva de dos vocablos quechuas: "Ago" que quiere decir “cascajos u hormigón”   y  de "bamba" que quiere decir “llanura al otro lado del rio”, uniendo ambos vocablos se podría decir que "Agobamba" significa cascajos u hormigón al otro lado del rio. Con el tiempo y la llegada de los españoles el nombre fue cambiado a Acobamba.

Desde aquí abordé una combi con destino al centro poblado de Muruhuay. Después de 10 minutos aproximadamente llegaba a la Plaza Cívica de Muruhuay.  Así dice una placa que se encuentra pegada en un pequeño obelisco que termina con la escultura de un colibrí en el centro de la plaza. En la parte de atrás tenemos el local municipal.

 
La historia cuenta que hace muchos años una epidemia de viruela azotó la región. Ante el abandono de las autoridades coloniales en este lugar se concentraran muchas personas atacadas por dicho mal y que por ese motivo se llama  Muruhuay , palabra que deriva de la unión de dos vocablos quechuas: “muro” quiere decir viruela y “huay” o “wasi” quiere decir casa . Uniendo ambos vocablos sería algo así como “casa de la viruela” o “lugar de la viruela”.

El objetivo principal de ir hasta Muruhuay es visitar una vez más el Santuario  del Señor de Muruhuay.  Se conoce con el nombre de santuario a un templo o lugar considerado como sagrado, en donde se cree que ocurrió un milagro o un hecho muy particular, algo fuera de lo normal. En los santuarios generalmente se venera una imagen, reliquia o santo y es lugar de peregrinaje de sus fieles creyentes.



Cuando vi por primera vez este santuario me llamo mucho la atención porque se encontraba en la parte alta de un cerro llamado Shalacoto. Su construcción se hizo en 1,972 a partir de la roca en donde apareció la cruz y en donde se pintó la imagen original. Aparte de ello el diseño es muy moderno y fue obra del arquitecto suizo Kristián Telg Telg.



La leyenda cuenta que al terminar la batalla de Junín en 1,824 un soldado del ejército realista logró escapar llegando hasta Acobamba y se escondió en la zona rocosa del cerro Shalacoto. El soldado temía ser descubierto por los patriotas y no salía de su escondite. No tenía que comer y se encontraba enfermo, en su desesperación con su espada  trazó una cruz en la roca ante la cual oraba y pedía clemencia. Con el tiempo murió el soldado pero la cruz quedó grabada para siempre en la roca.

Aquí se une otra historia que bien podría ser la continuación de la anterior:  La mañana del 3 de mayo de 1,835 unos pastores mientras caminaban hacia sus tierra de cultivo , vieron sobre una gran piedra unas velas blancas encendidas de las cuales chorreaban cera. La curiosidad hizo que se acercaran a la roca y descubrieron que no eran velas sino que se trataba de una cruz grabada en una roca. Dejaron sus cosas y bajaron inmediatamente  al pueblo para contárselo a toda la población. Cuando los pobladores llegaron hasta la roca vieron la cruz y dentro de su religiosidad determinaron que era un milagro que los salvaría de la viruela que arrasaba la zona.  Con mucha devoción pintaron sobre la cruz la imagen de  Cristo crucificado y lo llamaron "El Señor de Muruhuay", que quiere decir "El Señor del lugar de la Viruela". Desde esa hecha todos los 3 de mayo se celebra el día del Señor de Muruhuay.

Cuando se ingresa al santuario la roca con la imagen del Señor de Muruhuay se encuentra en un costado al lado izquierdo.


El Señor de Muruhuay cuenta con una gran legión de devotos sobre todo en la sierra central, hasta me atrevería a decir que es una de las imágenes con más devotos en todo el Perú. La primera es el Señor de los Milagros. La imagen es protegida por un vidrio y alrededor tiene adornos de plata. Muy cerca se ha construido como un caminito elevado que permite a los devotos tocar la roca y el vidrio que protege la imagen. La gente hace su cola ordenadamente esperando su turno para llegar hasta ella.



El interior del santuario es muy particular, no cuenta con pinturas sino que en lugar de ellos se han colocado tapices propios de la región, particularmente traídos de San Pedro de Cajas, distrito del cual ya escribí en un relato anterior y que se caracteriza por ser tierra de artesanos textiles cuya calidad de sus trabajos es de categoría mundial. Los tapices muestras pasajes de la vida de Jesús.



Por la gran cantidad de velas que ponían los devotos en 1,997 un incendio daño la imagen motivo por el cual está prohibido encender velas.  En las afueras del santuario se ha construido un ambiente donde la gente prende y deja su vela. Lo que normalmente hace la gente es orar, agradecer o pedir un deseo ante la imagen dentro de la iglesia y luego sale al velatorio y prende su vela quedándose en este lugar hasta que se consuma totalmente.



A diferencia de otras iglesias el campanario no es una torre de la iglesia, sino que son tres paredes delgadas pegadas al templo  a manera de columnas que sostienen tres campanas cuyo movimiento se realiza eléctricamente. Normalmente las campanas de los templos andinos se mueven subiendo a las torres y jalando las sogas que están amarradas al badajo, este movimiento es el que permite que la parte interna central llamada badajo  haga contacto con la copa de la campana generando el sonido que conocemos.


Mientras observaba las campanas un fotógrafo de lugar me indicó que la parte frontal de las campanas tienen una parte labrada, por ejemplo en la campana central se observa la imagen de la Virgen de Guadalupe, en la de la derecha se ve claramente una cruz.
 


Hace muchos años atrás llegar al santuario significaba alejarse de cerco urbano, solo se encontraba algunos puestos de venta de velas y souvenirs.  Hoy en día todo el lugar está lleno de negocios básicamente de comidas, donde se expenden los ricos platos típicos de la cocina huancaína como la pachamanca, el chancho o carnero al palo, el cuy frito y los chicharrones.
 


Las tiendas donde se venden las velas, escapularios, estampas y todo tipo de souvenirs se han posesionado al lado derecho del santuario. Esta mucho más ordenado y las tiendas con sus tejados guardan una armonía con el lugar formando una callecita muy bonita que da ganas recorrerla.



Unas llamitas vestidas con adornos de vivos colores se miran y parecen conversar mientras esperan pacientemente que algún turista se acerque para que su dueño tome una fotografía y logre venderla.
 


Mientras paseaba por el lugar tuve que hacerme a un costado para dar paso a una manada de llamas que aparecieron por la parte de atrás.
 


Doblaron por todo el frente del santuario y siguieron su camino.  La manada estaba compuesta por llamas de diferentes colores, parecía un manto o alfombra mágica de apareció de la nada y pasaba volando por encima del suelo.


Desde este lugar se tiene una vista del todo el valle apreciando que Muruhuay se encuentra enclavado entre dos grandes cerros muy cercanos uno del otro.


La información corresponde al  último viaje que realicé a este lugar en octubre del 2,013, a la fecha cualquier dato puede haber cambiado.

























 

viernes, 6 de junio de 2014

MIRAFLORES


Después de haber estado conociendo los pueblos de Vitis, Huancaya y Vilca que forman parte de la Reserva Paisajística Nor Yauyos-Cochas decidimos ir al distrito de Miraflores que también forma parte de la reserva.

Durante nuestra estancia en Huancaya nos habíamos enterado que todos los días a las 6.00 am llegaba un auto proveniente de Huancayo y que inmediatamente se regresaba con los primeros pasajeros que lo estuvieran esperando o de lo contrario recogía  pasajeros en el camino. En esta ruta no hay mucha movilidad por lo tanto siempre el chofer encontrará  pasajeros esperando cualquier  movilidad para poder trasladarse. Esta auto no es de cualquier chofer sino que pertenece a una empresa de transportes de autos que como dije al comienzo de este párrafo hace un viaje diario de Huancayo a Huancaya y también de regreso.

Sabiendo esta situación nos levantamos muy temprano y antes de las 6.00 am ya estaba con mi hermano Carlos y mi primo Leo esperando en la plaza principal que apareciera el mencionado auto. No pasó mucho tiempo y el carro haciendo sonar su claxón aparece en la plaza principal y se cuadra frente a la iglesia de Huancaya.


Conversamos con el chofer y le hicimos saber que solo queríamos ir hasta LLapay. Después de una hora de viaje llegamos a LLapay, el costo del pasaje fue de S/. 8.00 por persona. Aquí  es relativamente fácil poder encontrar un taxi o movilidad que nos lleve a cualquier distrito o pueblo de los alrededores.  Realmente llegar a Llapay es un alivio, estando aquí uno se da cuenta que ya es posible llegar a Lima:  Abordando un auto que nos lleve a Yauyos y de aquí esperar una combi que nos traslade a Cañete y luego abordar los buses interprovinciales que vienen de Ica para llegar finalmente a Lima. Tampoco es muy fácil pero las posibilidades son mayores.

LLapay en un centro poblado pequeño que pertenece al distrito de Laraos, tiene sus orígenes en pobladores de Carania que bajaron y se asentaron en este lugar. Recién en el año 2,008 el distrito de Laraos lo reconoce como centro poblado luego de varios años de luchas y pedidos de reconocimiento.

En este lugar contratamos un taxi para que nos llevara hasta el distrito de Miraflores, el costo del pasaje fue de S/. 15.00 por persona.

Salimos de Llapay y avanzamos por un camino afirmado hasta llegar a un letrero de metal, oxidado por el tiempo pero en donde se podía leer las señales a seguir y las distancias de los poblados cercanos:  Huancaya a 12 km, Vitis a 9 km  y Miraflores a 6 km.


Nosotros como nos dirigíamos a Miraflores tomamos el desvío y seguimos subiendo. El camino seguía siendo afirmado. El acceso a todos los pueblos de la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas que visitamos como Miraflores, Vitis, Huancaya y Vilca se hace por caminos afirmados. Solo el viaje que hice a Laraos en su mayor extensión fue por camino asfaltado.


Mientras avanzábamos observaba que el camino se iba cerrando, era tan angosto el camino que solo permitía el paso de un solo carro. Me preguntaba que íbamos hacer si por aquí nos encontrábamos frente a otra unidad, pero la ruta no es muy transitada, me parece recordar que durante el viaje en ningún momento nos cruzamos con otro carro.


Con sorpresa veo  a través  del parabrisas del carro a una anciana señora caminado por estos parajes solitarios. A donde iría o de donde vendría, que tanto había caminado y cuanto más tendría que caminar aún para llegar a su destino, eran preguntas que me hacía.  Cuál sería su destino si en toda esta zona no hay nada, no se divisan casas, el camino se abre paso por entre las altas montañas de piedra formando un callejón sin salida.


Llegamos a un cañon en donde los dos cerros se juntan a pocos metros uno del otro, dejando un angosto espacio por donde con las justas pasa el camino. Me bajo del carro para pasar el cañon a pie.

 
El aspecto es sorprendente,  levanto la cabeza y las formas de las rocas impiden ver el cielo. Es un lugar frio, inhóspito,  casi oscuro porque los rayos solares no llegan al piso y las paredes rocosas no permiten el crecimiento de ninguna planta.

Para que el camino continúe se tuvo que perforar las rocas en una curva hasta una altura que permitiera el paso de un auto. Una camioneta difícilmente logra pasar y un camión u ómnibus jamás pasará. Pregunté al chofer como se llamaba este lugar y me dijo que le decían: Pongo.


Muy abajo se puede ver el río Alis cuyo discurrir de sus aguas emite un sonido que es lo único que rompe el silencio sepulcral de este lugar.


Averiguando en internet encontré que el nombre de este lugar es Cañon de Uchco y se ubica dentro de la jurisdicción del distrito de Alis. Todo el cañon tendrá una distancia de 200 metros aproximadamente siendo  paso obligado cuando se va a Huancayo desde Yauyos o viceveresa.

Luego de pasar por este cañon el panorama comienza a cambiar, por largos minutos me había olvidado que hoy día el cielo tenía un color azul intenso, limpio sin nubes, que el sol estaba allí con todo su brillo y calor. Algunas plantas asoman por las laderas dando vida al camino.

 
En la ruta crecen unos árboles y de sus ramas cuelgan unos líquenes de color verdoso opaco conocidos como las “barbas del viejo”.  Leyendo sobre los líquenes se dice que se forman por la asociacion de un alga y un hongo. Esta asociación de dos organismos diferentes con efectos beneficos para por lo menos alguno de ellos se llama simbiosis. Cada organismo cumple una función: el alga se encarga de producir la comida por medio de la fotosíntesis y el hongo se encarga de retener el agua. Teniendo los líquines agua y comida lo único que necesitan es un refugio o apoyo donde desarrollarse, en este caso un árbol. Los líquenes solo crecen en lugares donde el aire sea puro, mientras más líquines veamos más puro es el aire, no se alimentan ni dañan a los árboles de lo contraio no se veria liquenes barbas del viejo colgando de algunos árboles secos.
 
Cuando salimos definitivamente del cañón seguimos disfrutando del viaje rumbo al distrito de Miraflores.

Un  arco a la entrada del pueblo nos da la bienvenida. El camino sigue siendo solo afirmado.

 
Doblamos a la derecha y cruzamos un pequeño puentecito colonial debajo del cual pasa un riachuelo, avanzamos dos cuadras y llegamos la plaza principal de Miraflores. En Lima también tenemos un distrito llamado Miraflores que contrasta en todo sentido con este su homónimo.
El Distrito de Miraflores es uno de los 33 distritos que conforman la provincia de Yauyos en el departamento de Lima.  Su capital es el mismo poblado de Miraflores, que está a una altitud de 3,650 msnm.  Su creación es por Ley Nº 9981 de 11 de Marzo de 1,936 siendo promulgada por el Presidente Constitucional Oscar R. Benavides el 13 de Marzo del mismo año.
Este pueblo es muy antiguo y tiene su origen en los Haquis que luchaban constantemente con los Chancas para evitar ser sometidos y dieron dura batalla al Inca Pachacútec y su ejército.
La plaza principal es simple,  su piso es empedrado y cuenta con algunos arbustos. Dentro de su perímetro destaca en local municipal y la iglesia. Aunque parezca paradójico en la plaza principal  habían pocas flores, deberían llenarla de flores para que haga honor a su nombre.


Casi al centro de la plaza principal se ha construido una pileta ornamental  que estaba sin nada de agua el día que la conocí. La iglesia fue construida en 1,931 y allí se venera a San Agustín el patrón del pueblo.
 
Sus calles tienen las características de los pueblos de la sierra peruana,  con sus casas construidas de adobe terminando en  techos de tejas a dos aguas, con sus calles y veredas empedradas.  Silencio total, los pobladores salen muy temprano para realizar sus faenas en el campo y regresan en la tarde a pernoctar, y los muchachos en el colegio.

Un letrero nos recuerda que dentro de aquí se puede ir al Nevado Huayna Cotoni  y al Pueblo  Antiguo de Huaquis.
 
Uno de los motivos por el cual fuimos hasta Miraflores era porque de aquí se inica el camino al pueblo antiguo de Huaquis, el cual tras una larga caminata llegué a conocer y que será motivo de un próximo relato.

Cuando se hace la caminata a Huaquis en una parte del camino se logra observar entre las montañas el Nevado Huayna Cotoni. Un nevado que tiene una altura de 5,540 m. y que desde este lugar del camino, posiblemente por el ángulo en que me encuentro pareciera que su cima no es una punta como lo es comunmente en todos los nevados del  Perú.


El viaje desde Lima tiene una duración aproximada de 8 horas de viaje de Lima y  desde  Huancayo 4 horas.
No hay hospedajes y menos restaurantes, es difícil encontrar un lugar donde almorzar. Por indicación de un maestro miraflorino que pasaba por la plaza tocamos la puerta de una casa y solicitamos a la dueña que nos prepare algo para almorzar.
 
Este viaje lo realice en Noviembre del 2,013  cualquier dato puede haber variado a la fecha.