jueves, 18 de diciembre de 2014

TUNANMARCA: PUEBLO EN LA PUNTA DEL CERRO


En el mes de Noviembre del 2,013 el Banco Central de Reserva del Perú puso en circulación una moneda  más de la colección numismática “Riqueza y Orgullo del Perú”.  En esta oportunidad  la moneda hacía referencia al Complejo Arqueológico de Tunanmarca, en el  departamento de Junín.

Muchas veces he viajado a Junín pero no había oído nada con respecto a este lugar, el motivo es que siempre estuve por los diferentes pueblos de las márgenes derecha e izquierda que conforman el Valle del Mantaro y Tunanmarca se encuentra al lado opuesto, en el Valle de Yanamarca.



Planeamos el viaje con anticipación y un día viernes en la noche me embarcaba desde el Terminal de Yerbateros con mi hermano Carlos y mi primo Leo con destino a la ciudad de Jauja, punto de partida de una nueva aventura por los pueblos y parajes del Perú.

El viaje por la Carretera Central transcurrió con normalidad y a las 5.30 am estábamos llegando a Jauja. Como ya he relatado en otras oportunidades los ómnibus interprovinciales que van a Jauja son los mismos que tienen como destino final la ciudad de Huancayo, capital del departamento o región Junín. Estos carros hacen  una parada en la carretera para el descenso de los pasajeros que van hasta Jauja y luego prosiguen su viaje.

Desde este lugar caminamos tres cuadras y llegamos a la entrada del terminal terrestre de Jauja, tomamos un desayuno al paso, emoliente con sus panes y nos dirigimos a la zona donde salían los carros con destino a Concho. Previamente nos aprovisionamos del líquido elemento porque sabíamos que nos esperaba una larga y agotadora caminata.

Abordamos una combi con destino al distrito de Tunanmarca ubicado a 10 km de Jauja. Después de 25 minutos de viaje por un camino asfaltado en muy buenas condiciones estábamos llegando a la plaza principal del pueblo de Concho, capital del distrito. El costo del pasaje fue de S/.1.50 por persona.



La plaza principal de Concho es pequeña pero con muchos detalles, como por ejemplo una glorieta casi al centro; esculturas de ollas de barro que sirven como grandes macetas; una gran tinaja que sirve de oficina de información turística; un monumento al chasqui. Los chasquis eran jóvenes preparados físicamente para recorrer distancias a través del Qhapaq Ñan o camino inca; siempre llevaba un pututo para anunciar su llegada, un quipu donde traía la información, una bolsa donde llevada objetos o encomiendas, una vara, una honda y en la cabeza un penacho de plumas blancas con una banderola.



En la iglesia se venera a la Virgen de la Natividad considerada patrona de Tunanmarca. La Iglesia es simple pero llamó mi atención la forma de cebollas que tienen  las cúpulas de sus dos torres. Posiblemente trataron de imitar las cúpulas bulbosas o acebolladas de la arquitectura islámica y de las iglesias rusas.

 
Dentro del perímetro se encuentra el local de la municipalidad de Tunanmarca, una construcción de tres pisos con grandes ventanales cubiertos de vidrios azules que contrasta con las modestas casitas del pueblo.

Otra gran construcción ubicada también dentro del perímetro de la plaza principal es el local de la Comunidad Campesina de Concho Tunanmarca. Son obras que resaltan en medio de la plaza principal.

Pero unos pasos más allá la realidad del pueblo de concho, caminos de tierra sin asfaltar, sin veredas y casitas de adobe con techo a dos aguas cubierto de tejas rojas.

Por la lectura de los relatos de otros aventureros que llegaron al Centro Arqueológico de Tunanmarca sabía que el viaje era largo y complicado, el cual recién pude dimensionarlo después del viaje.

Estando en la plaza principal me acerqué a un poblador para preguntarle por donde era el camino para llegar a las ruinas de Tunanmarca.  Desde un comienzo me dijo que el viaje era largo y demoraba  de 3 a 4 horas caminando a buen paso, por lo tanto nos sugirió que contratáramos un auto con la finalidad de que nos acerque lo más posible a las ruinas y desde allí iniciar el ascenso a la cumbre.

Intercambiamos ideas con mis acompañantes de viaje y decidimos seguir la recomendación del amigo tunanmarquino, de tal manera que esperamos en la plaza la llegada de algún auto.  Cuando llegó un auto nos acercamos y pedimos al chofer que nos llevara lo más cerca posible a las ruinas de Tunanmarca. El costo por el servicio de ida fue de S/.20.00 por los tres.



Pasamos  por las pocas cuadras que conforman en pueblo de Concho  y comenzamos el ascenso por una carretera afirmada llena de curvas pero sin grandes precipicios. Los rayos del sol ya comenzaban a calentar el ambiente, un cielo azul era presagio de un gran día.


Finalmente después de 20 minutos llegamos al final de la carretera,  lugar hasta donde el auto nos podía llevar. El chofer maniobró su auto con destreza para dar la media vuelta en la misma carretera y regresar al pueblo.


Desde aquí iniciamos la caminata hacía la cumbre del cerro Tunun en donde se encuentra el Complejo Arqueológico de Tunanmarca. Casualmente deriva de dos palabras quechuas: “Tunan” que significa “punta de cerro” y “marca” que significa “pueblo”.  Uniendo ambos vocablos significaría “pueblo en la punta del cerro”.


Luego de caminar 10 minutos llegamos al inicio de un sendero empedrado que se abre paso en medio del ichu y que comprende aproximadamente  300 metros de extensión con la particularidad de que cada 100 metros han construido  unos descansos con sombrillas, que sirven de mucho en medio de la desolación de este lugar.


La noche anterior había estado a 200 msnm y en menos de 12 horas ya me encontraba sobre los 4,200 msnm. Comenzaba a sentir la altura, cada paso era fatigoso pero estába tan cerca que la ilusión de cumplir un nuevo objetivo me llenada de adrenalina para continuar el viaje, cargaba mi mochila al hombro y seguia subiendo rumbo a la cima.


Llegamos al tercer descanso en donde se acaba el camino empedrado, miramos la cumbre y observamos  un camino marcado en la tierra, que seguramente es el camino formado por las pisadas de otros vistantes que también se aventuraron llegar hasta este lugar.


Seguíamos subiendo y el camino marcado en la tierra también se acaba y comienzan caminos  llenos de piedras en diferentes direcciones en medio de pequeñas construcciones, es aquí donde se cumple con total realidad el dicho de “camino se hace la andar”.


Llegamos a lo que se considera la plaza principal del  complejo, compuesto por una pequeña explanada circundada por seis viviendas construidas alrededor. El cielo por un momento se nubló amenazando con una lluvia que felizmente no se dio.


Los pocos  estudiosos del lugar señalan  que antiguamente este lugar era conocido como Siquilla, hoy se le conoce como Siquillapucara que significa “Fortaleza de Siquilla”, pero que por su ubicación también es conocida como la ruinas de Tunanmarca.


El lugar fue poblado por los Huancas y al igual que todas las poblaciones antiguas se encuentra en la cima de un cerro, en este caso del cerro Tunun.  Las construcciones se hacían en la cima de los cerros como una medida de defensa, permitían ver cuando alguien se acercaba pero también tenían el problema de abastecimientos de alimentos y agua.
 

El complejo arqueológico abarca una extensión aproximada de 1.5 km  llena de construcciones y caminos que datan de los años 1,100 dC  cuando los Huancas Xauxas huyen dela invasión Yaru y construyen sus  viviendas en la cima del cerro hasta que fueron conquistados por los Incas.  


Algunas construcciones a pesar del tiempo transcurrido se muestran casi completas y otras han sido destruidas por el tiempo y el abandono. 
 
 
Las viviendas son circulares con un diámetro aproximado de tres metros por dos metros de altura. Con una puerta trapezoidal de regular tamaño que para entrar tuve que agachar la cabeza, sin ventanas y el techo seguramente estaba cubierto por ichu. Posiblemente estas características tenían como objetivo impedir la entrada del viento helado y el frio, protegiéndose de esta manera de las inclemencias del clima.

 
 
Las viviendas tienen una base circular que ligeramente se va cerrando conforme va elevándose la pared.
 


Cuando desde la cumbre miraba  hacía la parte de atrás lo que veía parecía una inmensa pampa, pero en realidad eran montañas y más montañas. Desde aquí solo quedaba mirar hacia abajo, si levantaba la vista solo se vía el cielo, el sol y las nubes, no había nada más, estaba en la cima de cerro Tunun.

 
Es declarado Patrimonio Cultural de la Nación el 09 de noviembre del 2,000 considerándola como la “Unica Capital de Gran Nación Wanka”.


Después de disfrutar del lugar, de sentirme tan pequeño en la inmensidad, teníamos que iniciar el camino de regreso. A nuestra vista teníamos la silueta serpenteante de la carretera por donde habíamos venido con el auto.


Aquí no había nadie más que nosotros tres, no había a quien preguntar que ruta seguir para el descenso. Analizamos el panorama  y decidimos que teníamos que ahorrar camino abandonando la carretera y haciendo una vez más nuestra propia ruta, en medio de tierra, ichu y algunas piedras.


Ahorramos tiempo al caminar por las pendientes en forma casi recta evitando de esta manera las curvas de la carretera.  Pero no todo podía ser así, corríamos el riesgo de perdernos, de tal forma que  llegamos a un punto en donde solo nos quedaba seguir caminando por la carretera.


Demás está decir que no encontramos gente ni vehículo alguno que nos pueda sacar de allí, pero el camino se encuentra señalizado con paneles informativos de tránsito en donde se indican las formas de camino.  Una cruz al borde del camino sirve para pedir por una bendición y llegada feliz.



En medio del camino era igual seguir caminando hacia adelante o dar marcha atrás, pero a estas alturas no hay marcha atrás, el único camino que nos llevaría al pueblo era seguir caminando para adelante. Por la altura no crecen grandes árboles y no hay un lugar donde protegerse del sol.



Habríamos caminado 4 Km. aproximadamente hasta que llegamos al lugar en donde se encuentra el aviso de señalización para seguir rumbo a las ruinas.  Normalmente estos avisos se encuentran cerca del lugar, pero en este caso este aviso está muy lejos, seguramente si  alguien decide ir caminando desde un inicio y ve este cartel se motivará y creará que ya está cerca, pero no es así, desde aquí se inicia un largo camino.



Cuando en la plaza principal de Concho se pregunta cómo llegar a las ruinas de Tunanmarca, los pobladores levantan la mano señalando con dirección a una loma y dicen: Desde ese arco que se ve en la cima seguir caminando por la carretera.

 
 
Realmente la moneda conmemorativa  tiene dos figuras superpuestas:  el arco y una de las construcciones que vimos en la cima del cerro Tunun.

 
 
Es un lugar que también sirve como mirador desde donde se aprecia el pueblo y sus parcelas de cultivo. Recién va comenzar la época de lluvias por eso no se ve mucho verdor.

 
Mientras bajaba por el camino y veía  cada vez más cerca el pueblo, meditaba que había sido una larga caminata y que si tal vez no teníamos la ayuda del carro difícilmente hubiésemos llegado hasta las mismas ruinas.


Finalmente llegamos a una callecita donde nos sentamos en cuclillas a descansar.  Como anécdota diré que mientras descansábamos apareció el amigo que nos sugirió alquilar un auto para ir a las ruinas. Le comenté parte del viaje y lo bonito que había sido caminar por aquellos lugares, nos recomendó otros lugares que también deberíamos conocer.

Estábamos cansados y nos quedamos a esperar  algún carro que nos llevara de regreso a Jauja. Después de media hora apareció una combi, subimos y nos fuimos dejando atrás gratos momentos vividos en esta nueva  aventura.


Este viaje lo realicé en Octubre del 2014, cualquier dato puede haber cambiado a la fecha.



 

























2 comentarios:

  1. Este es un sitio que esta en mi agenda para visitar, muy buena información la que brindas, una consulta ¿Que tiempo te tomo caminar desde donde se termina la carretera y te deja el auto hasta las ruinas de Tunanmarca?. Saludos.

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    1. Aproximadamente desde donde deja el carro será media hora, dependiendo del ritmo claro esta. Lo más complicado fue el regreso, nos tomó cerca de 2 horas. También puedes hacer que el carro te espere y te lleve de regreso a la ciudad.

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