domingo, 11 de agosto de 2013

CAÑON DEL COLCA: MAS QUE UN MIRADOR DE CONDORES. PARTE I


Compré mis pasajes un día antes en el terminal de Arequipa con la finalidad de ir al cañón del Colca. Existen tres empresas de transporte interprovincial que hacen esta ruta, lo que me permitió tener la oportunidad de ir de pueblo en pueblo. El viaje por lo general dura de tres horas y media a cuatro horas hasta Chivay, que es el pueblo de entrada al Cañon del Colca. Gran parte del camino solo es afirmado, lo que hace que el viaje sea muy pesado si es que uno no está acostumbrado a viajes largos.

Durante el trayecto se pasa por el distrito arequipeño de Yura donde destaca la construcción de la fábrica de Cementos Yura. Seguimos ascendiendo hasta llegar a los 4,000 msnm en la zona conocida como Pampa Cañahuas, que es el comienzo de la Reserva Nacional de Aguada Blanca-Salinas. Se puede observar grandes humedales y zonas de pastoreo de vicuñas, alpacas, llamas y guanacos. Lagunas y nevados completan el paisaje.


El cañón del Colca es una formación geológica producida por una falla en la corteza terrestre, donde sigue actuando la erosión milenaria de las aguas del río del mismo nombre y comprende más o menos unos 100 km de extensión. Se encuentra en la provincia de Caylloma, a 160 kilómetros aproximadamente al norte del departamento de Arequipa. La profundidad del cañón alcanzaba 4,160 m. en el lado norte y 3,600 m. en el lado sur, convirtiéndose en uno de los cañones más profundos del mundo.

Por el lado derecho se ubica la Cordillera volcánica del Chila, que incluye al nevado Chila (5,655 msnm) y el Mismi ( 5,598 msnm). El nevado Mismi es considerado como el origen más remoto del río Amazonas. Por el lado izquierdo se encuentra una cadena  de montañas de origen volcánico, entre las que destacan los nevados de Ampato (6,300 msnm), Sabancaya (5,976 msnm) y Hualca Hualca (6,025 msnm).


A lo largo de todo el Cañon del Colca en las márgenes del rio  se encuentran pueblos que habitaron esta zona desde épocas muy antiguas, entre ellas tenemos a las etnias de los Collaguas y los Cabanas, que son precisamente los que dan el nombre de Colca. Los Collaguas hablaban aymara y los Cabanas quechua.
 
En la margen izquierda tenemos a los antiguos  pueblos de Chivay, Yanque, Achoma, Maca, Pinchollo y Cabanaconde. Por la margen derecha se encuentran los pueblos de Coporaque, Uchupampa, Lari, Madrigal y Tapay. Y por la ruta que sigue hacia Puno están los pueblos de Canacota, Tuti, Sibayo y Callalli. Yo me fui por la ruta de la margen izquierda porque quería conocer el punto turístico de esta zona, el famoso mirador desde donde se puede apreciar el vuelo de los cóndores.

Una vez que llegamos al terminal terrestre de Chivay, lo primero que hice  fue reservar una habitación en un hotel para dejar mi mochila y pasar la noche, pues al día siguiente muy temprano viajaba a la zona del mirador de cóndores.  Chivay en un distrito donde se congrega gran cantidad de turistas, es como un centro de operaciones, un lugar para hacer un descanso obligado en las visitas al mirador de cóndores. Es el pueblo más desarrollado del Cañón del Colca, por lo tanto cuenta con una infraestructura bien implementada, con hoteles que tienen  todas las comodidades que el turista requiere y restaurantes donde se puede encontrar comida variada.

Un arco grande de piedra nos indica que estamos entrando a Chivay, como podemos ver en la foto la carretera solo es afirmada y no está en buenas condiciones.


El distrito de Chivay es uno de los 19 distritos que conforman la provincia de Caylloma en el departamento de Arequipa. La distancia de Arequipa a Chivay es de 160 km aproximadamente, es considerada la capital de la Provincia de Caylloma y se encuentra a 3,633 msnm. Por su estratégica ubicación es el nexo entre ambos lados del cañón, ya que aquí se encuentra el único puente sobre el río Colca. 
 

 

La plaza de armas no es muy grande pero si  muy limpia y bonita, llena de verdor, con árboles y flores. En el centro se encuentra una media luna compuesta por cinco arcos y delante de este una moderna pileta, todo el piso es de losetas. Un sol esplendoroso calentaba la mañana, presagio de que el paseo iba ser muy bonito.
 
 


Era casi medio día y recién al día siguiente salía con destino al mirador de los cóndores, me quedaba parte del día para conocer algunos otros lugares. Después de recorrer la plaza de armas de Chivay  alquilé un taxi y por S/. 10.00 me trasladó al poblado de Coporaque.

Coporaque es un distrito de la provincia de Caylloma que se encuentra a 8 km al oeste de Chivay, en la margen derecha del río Colca,  a una altitud de  3,735 msnm. Durante la época pre-inca e inca fue un pueblo de mucha importancia. El nombre del distrito proviene de dos palabras quechuas “qhoto” que significa montón de maíz y “rake” que significa sitio donde se reparte, uniendo estas dos palabras significaría "lugar donde se reparte el maíz".

Las crónicas señalan que es el primer pueblo del Cañón del Colca al cual llegaron tanto los Incas como los españoles. Fue conquistado por los Incas cuando gobernaba el Inca Mayta Cápac y se señala que de esta zona eran los cargadores de las andas del inca. Durante la época colonial fijó aquí su residencia  Gonzalo Pizarro, hermano menor por parte de padre del conquistador español Francisco Pizarro.
 
Cuando se llega a la plaza principal lo primero que llama la atención es la Iglesia Santiago Apóstol de Coporaque, considerado el templo religioso más antiguo del valle del Colca desde donde se inició la evangelización católica del valle de los Collaguas. Se encuentra un poco elevado con referencia al nivel del piso de la plaza y para acceder a ella hay que subir doce peldaños de una escalera de piedra. Su fachada es de estilo renacentista y todo el frontis está pintado de un color blanco que resalta en el cielo azul intenso.

 
En ambos lados de la portada se alzan dos torres con sus respectivos campanarios cuyas campanas fueron hechas con las primeras fundiciones de cobre del palacio que mandó construir aquí el Inca Mayta Cápac. Una historia dice que el inca Mayta Cápac se casó con la doncella Mama Tancaray-Yacchi hija de uno de los principales curacas de Coporaque unificando así el pueblo Collagua con el Imperio Inca y en su honor se construyó una gran casa de piedra ornamentada de cobre que sirvió de posada para el inca y su mujer  durante un largo periodo.

El interior es de una sola nave y  se conservan vestigios del antiguo altar mayor, así como bellas imágenes del siglo XVI. Es considerado Patrimonio Cultural de la Nación según la R.M. No. 0928-80-ED del 23/07/1980 con la denominación de Monumento Histórico.

En la plaza principal de Coporaque estaban haciendo trabajos de mejoramiento, en el centro se encuentra una pileta de agua en cuya cima se encuentra la estatua del Inca Mayta Cápac con un vaso ceremonial en la mano derecha y en la izquierda su bastón de mando.

Nuevamente regresé a Chivay disfrutando del hermoso paisaje que se observaba a través de la ventana del auto. Veía las grandes extensiones de cultivo y en las montañas algunas cimas estaban coronadas con hielo.

 
Una vez de regreso en Chivay,  abordé una combi con destino al distrito de Yanque, localizado a 10 km. al oeste de Chivay, en la margen  derecha  del rio Colca, sobre los 3,417 msnm. El tiempo de duración del viaje por una carretera afirmada es de unos 20 minutos aproximadamente.

En la zona de Yanque  se encuentran las "colcas", lugares donde se conservaba la comida gracias al viento gélido que corre por el cañón. Algunos estudiosos dicen que este es el motivo por el cual se llama Colca a toda esta zona comprendida por el  valle, el cañón y el río.

La plaza principal de Yanque es grande, bien cuidada, parece que recientemente le han dado mantenimiento, pues todo se ve muy bien conservado y limpio. Está rodeado de pequeños arbusto y bancas rústicas hechas de pedazos de troncos que invitan a sentarse para disfrutar del bello lugar. Todo el piso de la plaza principal es de piedras y en el centro encontramos una pileta de agua la cual  aún falta terminar su construcción.
 
En la plaza principal también se encuentra la iglesia de la Inmaculada Concepción de Yanque,  templo que se empezó a construir el año 1,560. Es una bella muestra del barroco mestizo, las portadas están ricamente decoradas con alto relieves con marcada influencia mestiza y con motivos vegetales de mármol muy originales. Esta iglesia tiene las más hermosas portadas de todos los templos del valle del Colca que he tenido oportunidad de ver.
 
En su interior se encuentra  una serie de hermosos retablos y una cruz procesional de plata del siglo XVI. Es considerado Patrimonio Cultural de la Nación según la R.M. No. 0928-80-ED del 23/07/1980 con la denominación de Monumento Histórico.

 
Nuevamente me encontraba en Chivay y el clima comenzó repentinamente a cambiar. En la sierra no nos podemos confiar del clima. Después de un día lleno de calor, a eso de las 4 de la tarde todo el cielo se nubló, el día se volvió gris, comenzó el frio y también la lluvia, lo que me obligó a ir al hotel a cambiarme de ropa.  Más abrigado estaba nuevamente en la plaza de Chivay y vi que la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción de tenía las puertas abiertas y me dirigí hacia ella.


La antigüedad del templo se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII, como consta en la fecha de las campanas. Lógicamente a través del tiempo sufrió una serie de reconstrucciones. Es de color blanco y está  en muy buenas condiciones.
Por la parte externa es un templo simple que no muestra mayores detalles sobresalientes en su construcció. En la parte delantera se encuentra el atrio protegido por medias paredes de concreto. A cada uno de los lados tiene dos torres pequeñas y cuadradas que a la vez sirven de campanario.
 
Interiormente tiene la forma de una cruz y la iluminación de la única nave es muy baja. Posee un hermoso retablo barroco del siglo XVII, un sagrario que data del siglo XVI y varias pinturas murales de los siglos XVII y XVIII. Es considerado Patrimonio Cultural de la Nación según la R.M. No. 0928-80-ED del 23/07/1980 con la denominación de Monumento Histórico.


 
La tarde llegaba a su fin pero antes el cielo en la lejanía mostraba un color naranja intenso producto del reflejo de los rayos solares sobre las cumbres nevadas. Llegaba la noche oscura, la lluvia y el frio no dejaba otra opción que ir a descansar al hotel.



Al día siguiente tenía que levantarme a las tres de la madrugada para ir al terminal terrestre y esperar los carros que vienen desde Arequipa y que me llevarían al mirador de los cóndores. Previamente compré unos guantes, una chalina y un chullo.
Coordiné con el personal del hotel con la finalidad de que me pasaran la voz a las 3.00 am, estaba preocupado por la forma como iba llegar a esas horas al terminal terrestre,  pero en el hotel me dijeron que no me preocupara, que descansara tranquilo y que a las tres de la madrugaba ya las mototaxis están circulando.

A la hora acordada tocaron la puerta de la habitación, me aliste rápidamente, puse mi mochila al hombro y salí a la calle. En efecto, a pesar de ser muy temprano había bastante movimiento de mototaxis. No esperé más, abordé una y me dirigí al terminal a esperar los ómnibuses que me llevarían a conocer tan lindos y recordados parajes.
Cuando llegué al terminal había gran cantidad de gente de la zona con muchos bultos y también unos pocos turistas que al igual que yo preferían hacer la ruta por su cuenta en vez de contratar los servicios de las agencias de turismo.
 
Mientras esperaba la llegada del ómnibus, me puse a observar el movimiento en este lugar y vi que los hombres comenzaron a hacer una fila india para abordar los carros  mientras que las mujeres estaban a un costado o cuidando los bultos. Siguiendo el dicho “a donde fueres has lo que vieres”, me acerqué y me puse en la fila. Cuando llegó el carro a las 3.30 de la madrugada subimos todos los de la fila que éramos hombres y nos sentamos en los asientos que estaban libres. No se compraba pasaje con anticipación porque la oportunidad de viajar y conseguir asiento dependía de la suerte. Posteriormente subieron las mujeres y me pareció raro que ninguno de los hombres se paraba para ceder el asiento. La mayoría de las mujeres que no alcanzaron asientos iban sentadas encima de sus bultos en el pasadizo del bus.
A las 4.00 am aproximadamente el carro lleno de bultos y con gente en el pasadizo partió rumbo a su destino final. Recorreríamos el lado izquierdo del cañon del Colca y en su trayecto pasaríamos por los pueblos de Yanque, Achoma, Maca, Pinchollo y Cabanaconde.
Durante gran parte del trayecto a lo largo de las márgenes del rio se puede observar los famosos andenes  o terrazas de cultivo formando curvas caprichosas en las laderas de las montañas. La andenería se le atribuye a la época incaica pero es una técnica que fue utilizada desde épocas remotas por los antiguos peruanos que de esta manera comenzaron a dominar la abrupta naturaleza de los andes peruanos. Esta técnica milenaria se emplea hasta nuestros días en gran parte de los pueblos de la sierra de todo el Perú.
 
Fui directamente hasta el último paradero que era el distrito de Cabanaconde. El mirador de los cóndores se encuentra unos km antes de llegar a Cabanaconde. El trayecto se hace largo porque el carro recorre por un camino que solo esta afirmado y se detiene en cada pueblo para que bajen y suban pasajeros. El cielo conforme iba aclarando comenzaba a despejar sus nubes para permitir el paso de los primeros rayos solares y dejarnos ver el clásico color azul intenso de la sierra. El paisaje era espectacular, lleno de verdor y grandes montañas, algunas de las cuales mostraban sus picos con un poco de nieve.
 


Después de aproximadamente dos hora y media de recorrido llegamos a la plaza principal del distrito de Cabanaconde, localizado a  65 km aproximadamente de Chivay y a una altura de 3,287 msnm.
Sus primeros pobladores, fueron de origen preinca, conocidos como los Cabanas, de allí su nombre. Regada por el agua proveniente de los deshielos de las cumbres del Hualca Hualca, su campiña está formada por miles de andenes de piedra en los que el cultivo predominante es el maíz de tipo cabanita.

Por ser el pueblo más cercano al mirador de cóndores, su infraestructura va cambiando en gran parte por el turismo, las casitas de adobe con techos de tejas a dos aguas van siendo reemplazadas por viviendas de concreto de varios pisos. El local municipal es una prueba de ello, una construcción imponente de cuatro pisos que destaca en toda la plaza principal. En el centro de la plaza podemos observar un monumento al cóndor.


En una esquina de la plaza principal en forma longitudinal se encuentra la Iglesia de San Pedro Alcántara de Cabanaconde, construido en el siglo XVI. Su portada lateral es la que se aprecia desde la plaza.
La fachada principal no tiene atrio porque se encuentra al borde de la misma calle. Cuenta con dos torres de planta cuadrada que también sirven de campanario. Se le considera de estilo neoclásico combinado con elementos tradicionales del valle del Colca.
El interior es de una sola nave en forma de cruz latina y en ella  se guardan algunas imágenes de Cristo crucificado y la coronación de la Virgen que datan del siglo XVIII, además de una colección de lienzos de la Escuela Cusqueña.  Es considerado Patrimonio Cultural de la Nación según la R.M. No. 0928-80-ED del 23/07/1980 con la denominación de Monumento Histórico.
  
Para conocer un poco más del lugar  me fui a caminar por las calles de Cabanaconde. Conforme me alejaba de la plaza de armas la pista de cemento se acababa y el camino se convertía en un sendero de tierra.  Las viviendas de los pobladores volvían a ser las típicas casitas de adobe con sus techos de calamina con tejados a dos aguas, con puertas y ventanas pequeñas. Estas características son las que hacen que nos demos cuenta que estamos fuera de las grandes ciudades, son los que hacen lindos y particulares a cada lugar, dejando grandes recuerdos. La calle libre y un silencio casi total acompañaban mi caminar.
Caminando caminando llegue hasta un lugar que se llama el mirador de Achachiua. Desde aquí se puede ver el Sangalle Oasis, un inesperado punto verde al fondo del cañon. Para llegar a este valle verde se tiene que descender unas dos horas hasta el fondo del cañon. Una vez en el lugar se encuentran varios lodges donde se puede descansar, bañarse en las piscinas, disfrutar de una rica comida o quedarse a dormir hasta el día siguiente.
 
 
Después de recorrer el lugar regresé a la plaza principal para esperar la movilidad que me llevaría hasta el mirador del cóndor más conocido como cruz del cóndor.
Hasta aqui la primera parte de mis recuerdos de viaje al Cañon del Colca.  En la segunda parte seguiré contando esta aventura de viaje de dos días por este bello lugar del departamento de Arequipa.
 
 

 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

viernes, 2 de agosto de 2013

ZAÑA, UN PUEBLO QUE CARGA SU PASADO


Salí del hotel muy temprano con el objetivo de conocer el distrito de Zaña. En el centro de Chiclayo abordé un taxi, pague S/. 2.50 y me trasladó al paradero conocido como EPSEL. En este paradero se abordan las combis que se dirigen hasta el distrito de Cayaltí y en su trayecto pasan por Zaña. EPSEL son las siglas de la Empresa Prestadora de Servicio de Saneamiento de Lambayeque.

Zaña  es un distrito de la provincia de Chiclayo, ubicada en el sur del departamento de Lambayeque, localizado a 51 km de la ciudad de Chiclayo. El tiempo de viaje es de 1 hora aproximadamente y el costo del pasaje en combi es S/. 3.50. Gran parte del camino se hace por la Panamericana Norte como quien se va a Lima. En el trayecto se pasa por el distrito de Reque y antes de llegar a Mocupe existe un desvío a Zaña.

La mayor parte de su territorio es llano, apto para el cultivo agrícola con una altura promedio de solo 46 msnm. La otra parte limita con los cerros de la cordillera occidental de las andes.

Llegue a Zaña temprano, el cielo estaba totalmente despejado y los rayos solares todavía  eran débiles, situación que generaba un  clima templado, pero a pesar de ello por momentos  sentía unos vientos fuertes. En la cuarta cuadra del jirón Real,  una de la calles que conforman la plaza principal de Zaña se halla el moderno local municipal.


La plaza principal es pequeña, pero muy bien cuidada, el camino es enlosetado y cuenta con bancas de cemento para sentarse y descansar. A un costado de la plaza se encuentra una pileta.




Hoy en día en el centro de la plaza principal de Zaña destaca una especie de glorieta de arcos al cual se llega ascendiendo por unas escaleras.



En una de las esquinas de la plaza se encuentra la nueva iglesia de Zaña, cuya construcción es simple, con dos torres a cada lado que sirven de campanario. Lamentablemente estaba cerrada y no pude entrar para verla por dentro.


Cuando se lee la historia de este pueblo uno se encuentra con episodios muy trágicos, cuyos  hechos llegan incluso a denominar al lugar como pueblo maldito o castigo divino. Estos adjetivos se refieren a acontecimientos sufridos en el pasado como consecuencias de los desastres naturales que destruyeron gran parte de la ciudad.

Hoy en día Zaña es un pueblo pujante que lucha por sobresalir a través de la agricultura, orgulloso de su pasado y con esperanza en promover el turismo, motivo por el cual se encuentran abocados en la restauración de sus iglesias antiguas con la finalidad de mostrar al turista la belleza y el esplendor que la consagró en su momento como una de las ciudades más importantes  del virreinato del Perú.

Antes de la llegada de los españoles esta zona era habitada por indígenas descendientes de la cultura moche, quienes hicieron importantes obras de regadío en la zona con la finalidad de ganar tierras de cultivo. Cuando los conquistadores se dirigían a Cajamarca para la captura y muerte del Inca Atahualpa pasaron por este lugar y  se encontraron con un valle que tenía un suelo fructífero para los sembríos de arroz y caña de azúcar, además de un pueblo que estaba bien organizado. Posteriormente decidieron aprovechar estas facilidades adicionales y fundar la ciudad. Durante el gobierno del Virrey Diego López de Zuñiga  el 29 de noviembre de 1,563 el capitán  español Baltasar Rodríguez funda la ciudad con el nombre de Villa Santiago de Miraflores de Saña.

La ciudad fue dividida en dos zonas, una conocida como la Zaña Colonial donde poblaron las familias más adineradas llegadas de España, que llegaron atraídas por la riqueza del lugar. La otra zona era  Zaña Pueblo que estaba habitada por los indios dedicados al trabajo en el campo. Como en todo el proceso de la conquista española lo pobladores del lugar fueron desplazados a los alrededores y cerros aledaños.

Gracias a su creciente economía pronto se convirtió en el centro comercial más importante de la zona norte del Virreinato del Perú. Sus recursos eran exportados a Panamá, Chile y Guayaquil. Fue la tierra de miles de españoles, quienes trajeron  a esclavos negros para el trabajo agrícola de sus tierras y el servicio doméstico.

Cuenta la historia de esta tierra,  que la fama de la riqueza del lugar era tan grande, que sus noticias traspasaron los linderos del virreinato llegando a los oídos  de piratas que asechaban los poblados en busca de riquezas.

Fue así que el 4 de marzo de 1,686, el pirata inglés Edward Davis arribó a esta zona por el puerto de Cherrepe y lo saqueó brutalmente arrasando las tierras y las riquezas que los españoles poseían.  Poco después el corsario inglés Sir Francis Drake terminó por arruinar el lugar. Asustados por estos hechos y temiendo  por sus vidas las familias españolas fueron migrando a los alrededores.

Una leyenda cuenta que el pirata en su incursión tomó de rehén a una dama de alcurnia y procedencia adinerada, conocida como la Bella Mencia,  a la que detuvo hasta que su familia se animara a pagar el rescate de 50.000 pesos, valor que según se dice  fue pagado. Durante su detención parece que la joven se enamora del pirata y nunca más se le vuelve a ver en el pueblo, comentándose que huyó con su captor perdidamente enamorada.

A pesar de ello poco a poco Zaña logró recuperarse, pero por desgracia el 15 de marzo de 1,720 ocurrió una gran inundación. Las aguas del río Zaña se desbordaron de su cauce atacando con gran fuerza a la ciudad, destruyendo todo lo que estaba a su paso. Este suceso fue considerado como un "castigo divino", por los ritos paganos, bailes eróticos y las orgías de los esclavos negros, quienes vivían en desorden y exceso como  respuesta a los abusos de sus amos.

La catástrofe ocasionó que los españoles se mudaran definitivamente a otras localidades, mientras que los esclavos se fueron a Piura, Chincha y Quito.

Pero el tiempo de esplendor de Zaña no solo se lee en su historia sino que se puede apreciar en los restos y ruinas de lo que hoy queda como evidencia de su importancia. Sabemos que para los conquistadores españoles una de sus principales actividades fue el adoctrinamiento religioso, para ello se dedicaron a las construcciones de iglesias donde se impartía la religión católica.

Durante la época colonial en este pueblo se levantaron siete iglesias de estilo barroco lo que nos confirma la importancia del lugar en esta  época.  Las siete iglesias fueron: la iglesia matriz, la iglesia del hospital San Juan de Dios, el convento de San Francisco, el convento de San Agustín, el convento de La Merced, la parroquia de Indios Santa Lucía y la capilla anexa a la casa donde murió Santo Toribio de Mogrovejo.

Lamentablemente el tiempo y la naturaleza hicieron su parte mala, de los siete templos cinco están en ruinas y dos ya no existen.  El diseño arquitectónico de los templos corresponde a artistas españoles y mano de obra inicialmente indígena, posteriormente se empleó masivamente trabajadores esclavos de raza negra.

El convento de San Agustín es el más grande,  la mayor parte de la construcción  está en ruinas debido a las lluvias del fenómeno del niño en 1,720. Lo que queda en pie nos permite activar la imaginación y tener una idea de la belleza y grandeza del lugar. Se encuentra a 2 cuadras de la plaza principal y para entrar se debe pagar S/ 3.00. La señora que hacia el cobro en la entrada  vendía unos folletos sobre la historia de Zaña, compré uno y me sirvió de mucho para escribir parte de este relato.


Fue fundado por el padre Fray Alonso García, el 5 de octubre de 1,584 y construida por el alarife Blas de Orellano.  Alarife es el nombre que se daba antiguamente al maestro de obras o albañil.



Algunas paredes y portadas a pesar del tiempo y abandono aún muestran pinturas, tal como se puede observar en la parte superior de esta portada.

 
 


Su arquitectura originalmente estaba conformada por un convento de dos patios y una iglesia, ubicados sobre una manzana completa a dos cuadras de la antigua plaza mayor.  Al caminar por todo el lugar veo que es muy grande, lo cual indicaría que este convento era importantísimo en su momento y que debió acoger a muchos religiosos agustinos.



En el segundo piso de la iglesia se aprecia que los techos de las naves eran altos, creando un ambiente  espacioso y solemne. En las paredes todavía se observa una que otra moldura o adorno que ha resistido en el tiempo. Desde aquí hay una vista de parte del patio del convento, las casas de la ciudad, la iglesia matriz de la plaza principal y los andes peruanos.
 
 
Las bóvedas se apoyan sobre arcos cruzados llenos de  altorelieves.


El gran patio presenta una refinada estructura de arcos y otros detalles de arquitectura muy refinada para la época. Al estar en este lugar imaginaba los grandes palacios griegos y romanos donde predominaban los estilos jónicos, corintio y neoclásico.



El destacado historiador del arte Harold Edwin Wethey  en su obra Colonial Architecture and Sculpture in Perú,  consideró a este convento como uno de los más importante de América Latina.



Una de las entradas laterales  al convento  cruza la iglesia y lleva directamente hasta el patio principal.  



Al entrar al primer patio del convento encontré un pozo de agua. Me acerco y cuando miro abajo tratando de ver el fondo del pozo, este se pierde en la oscuridad. Con cuidado  me inclino hacia el interior del pozo y rompo el silencio del lugar con un grito. Un eco salido del fondo me repite el grito. Repito palabras una y otra vez como un niño que juega con alguien, el joven que me acompaña de guía se sonríe de mi ocurrencia. A los costados se ven los palos que sirvieron para sostener la soga con el balde de agua. Antes de retirarme pienso cuantas veces los misioneros de este convento habrán ido y venido a este pozo para sacar agua y calmar la sed del pueblo.



Saliendo del pueblo fui caminando hasta la iglesia Matriz cuya construcción se estima entre fines del siglo XVI y comienzos del siglo XVII. El camino es de tierra, solo encontramos asfalto en el centro del pueblo. El sol abrasador del norte peruano trataba de hacerme desistir, pero cuando tienes ganas de querer conocer algo nuevo no debe existir nada que te detenga.



Una rústica puerta de madera impide el paso a la Iglesia matriz. A lo lejos solo se observa una pared grande, muros con fragmentos de pinturas murales y algunas columnas que en su época fueron los soportes de la nave central. Según los estudios de los restos, la iglesia debió tener una nave central alta y dos capillas laterales más bajas para permitir las ventanas. Se dice que Santo Toribio de Mogrovejo fue enterrado aquí y sus restos exhumados para ser llevados a la catedral de Lima. La iglesia se encuentra dentro de unos campos de cultivo, al parecer abandonada.



Toribio Alfonso de Mogrovejo y Robledo  era un eclesiástico español. En marzo de 1,579, el Papa Gregorio XIII lo nombró arzobispo de Lima. Llegó al puerto de Paita, en mayo de 1,581 e inició su trabajo como misionero viajando a pie hasta Lima, bautizando y enseñando a los nativos durante el camino. Se le considera como misionero y organizador de la Iglesia católica en el virreinato del Perú; segundo Arzobispo de Lima y Santo de la Iglesia católica, canonizado el 10 de diciembre de 1,726 por el Papa Benedicto XIII. Nació en Mayorga, España el 16 de noviembre de 1,538 y murió en Zaña el 23 de Marzo de 1,606.

De la iglesia de San Francisco se dice que fue iglesia de una sola nave cubierta de tijerales y adornos; su construcción se ubica entre los años 1,585 y 1,590. A la fecha se conservan algunas paredes y muros.

De la iglesia de La Merced se sabe que los mercedarios llegaron a Zaña en 1,637, ocasión en la que construyeron su iglesia de estilo clásico renacentista, quedando solo en pie el hastial y dos torres campanario.

El tiempo y la naturaleza se podrá llevar la parte física y material,  pero los seres humanos tenemos la inteligencia, los sueños y la imaginación para reconstruirlos y darnos una idea de su magnitud.
Nuevamente regresé a la plaza principal y con una mototaxi me fui al otro extremo de la ciudad, allí donde pasa el rio Zaña, aquel rio culpable en el  pasado de una de las desgracias del pueblo. En la actualidad el río Zaña discurre de este a oeste, bajando por la ladera occidental de los andes hacia el Océano Pacífico. La parte baja de la cuenca está en el departamento de Lambayeque, mientras que la cuenca alta pertenece al departamento de Cajamarca. El caudal de este rio crece bastante en épocas de lluvia y su aguas se desbordan de su cauce llegando a cubrir las copas de los árboles  cercanos.


Encontré un legendario puente colgante, uno de las más largos, rústicos y peligrosos que he visto en mis viajes. Este puente es conocido como La Otra Banda, porque cruzando se llega al centro poblado conocido con el mismo nombre. Me comentaba un poblador que este puente tiene una antigüedad de 100 años y un largo aproximado de 100 metros.




No tiene barandas de apoyo solo unos gruesos cables que sostienen la base llena de tablones. Completan la estructura unos troncos imperfectos a mitad del puente. Al mirar el tamaño de estos troncos  secos y muertos retrocedo en el tiempo y pienso que alguna  época tuvieron vida y quizás fueron parte de un frondoso árbol que con sus frutos saciaron el hambre de muchos zañeros y que sus ramas fueron la morada de muchos pajaritos que con sus trinos alegraron la vida de los pobladores de esta zona.



Troncos diversos  forman la estructura del puente colgante, de solo mirar ya da miedo cruzarlo. Al cruzarlo su balanceo me recuerda que este si es un verdadero puente colgante. Pero tranquilo, este puente es legendario, durante muchos años los negros zañeros lo han cruzado una y otra vez para ir y venir después de trabajar en el campo, para sacar las cosechas del campo, el pase de animales y tantos otros usos. Hoy en día lo cruzan a diario los trabajadores del campo para ir a laborar en las parcelas agrícolas de La Otra Banda y los escolares que vienen a estudiar en los centros educativos que se encuentran en el centro de Zaña.



Durante sus primeros años de existencia Zaña  fue poblado por los moches, luego vinieron los españoles blancos que llevaron gran cantidad de esclavos negros traídos del Africa para trabajar la tierra y para los servicios domésticos; posteriormente los hacendados trajeron a los chinos para laborar los campos. En el tiempo  estas razas se fusionaron  de generación en generación logrando que el poblador zañero tenga rasgos propios de estas mezclas, predominando el color oscuro, motivo por el cual en el norte se les conoce con el apelativo de “negros zañeros”.

La cultura legada por los esclavos africanos constituye parte fundamental de la tradición del pueblo zañero;  la cual se traduce en sus famosos dulces, como las cocadas, naranjas rellenas, membrillos y dátiles confitados. Pero en lo que más destaca el legado cultural africano es en sus bailes y en su tradición oral.

Los negros africanos trajeron el “lundu”, una danza de Angola que se veía como una representación del acto sexual y que escandalizó a los religiosos de esa época, quienes amenazaban a los esclavos negros con la  llegada de castigos divinos por practicar esta danza del diablo. Según Nicomedes Santa Cruz Gamarra uno de los estudiosos del origen negro en el Perú, dice que lundu deriva de Luanda capital de Angola. Posteriormente en la época de la Independencia, el lundu  se había acriollado, perdiendo su origen ritual, dando origen a la zaña y más tarde al tondero.  La palabra lundu con el tiempo derivo en lo que ahora se llama  “landó”.                                                         

Antes de llegar a Zaña se encuentra una muralla que nos da la bienvenida. Se puede leer  parte de la letra de la canción que dice: Al lundero le da Zaña, al lundero le da.



 Así como como al bailarín de cumbia se le llama “cumbiambero”; al de la rumba se le llama "rumbero”;   al de la guaracha "guarachero”; al bailarín de “lundu” se le llama “lundero”.

En la actualidad Zaña es un lugar muy tranquilo, acogedor, con una gente muy amable con ganas de mostrar y contar su historia. Se observa algunos alojamientos y restaurantes que brindan comida local.

Para concluir, un acontecimiento que enorgullece a los zañeros constituye el hecho que dentro de sus linderos se descubrió en 1,987 la tumba de Señor de Sipán, específicamente en el anexo de Saltur.  El Señor de Sipán fue un antiguo gobernante del siglo III, cuya existencia fue alrededor del año 250 de nuestra era actual;  perteneció a una civilización muy anterior a los Incas y su tumba al momento del hallazgo se encontraba intacto sin huellas de saqueos, algo difícil de encontrar en el Perú.

Este viaje fue realizado en abril del 2,010 motivo por el cual algunos datos pueden haber variado a la fecha.