jueves, 1 de mayo de 2014

CHAN CHAN: SOL SOL, GRAN SOL


En la zona norte del Perú  alrededor del año 900 d.C.  surgió en este lugar el reino Chimor, organización estatal de la cultura Chimú. Sus principales vestigios se encuentran en la valle del río Moche en el departamento de La Libertad, específicamente en Trujillo.

Muchas veces he viajado a Trujillo y he tenido la oportunidad de estar más de una vez en  Chan Chan,  considerada   la ciudad precolombina de adobe más grande de América Latina y  la segunda en el mundo, con una extensión aproximada de 20 km2  que comprende desde el cerro Campana hasta la proximidades del balneario de Huanchaco, tan grande era esta ciudad  que cuando los Incas llegaron se estima vivían unas 100,000 personas.

Debido a su tamaño se le considera la capital del reino Chimú, un gran reino que abarcó la costa norte del Perú llegando por el norte hasta Tumbes y por el sur hasta Huarmey, pero no logró dominar las sierra. Algunos arqueólogos sostienen que su gran extensión se debe porque tuvo un particular sistema de herencia, por el cual los nuevos señores no heredaban nada, ni los palacios, ni las tierras, ni los servidores de su antecesor, sino que debían conseguir todo por su cuenta, lo que obligaba a cada soberano Chimú, a emprender nuevas conquistas que le diesen las riquezas que no había heredado.

Llegar a Chan Chan es sumamente fácil y estando en Trujillo no hay motivo para conocerla. Se puede contratar los servicios de un taxi que con unos  8 o 10 soles nos lleva hasta la misma entrada en un tiempo de 15 minutos aproximadamente. De lo contrario también se puede hacer un viaje en transporte púbico abordando los microbuses que van hasta el puerto Huanchaco, son solo 5 km de distancia desde el centro mismo de Trujillo.  Hace años atrás los carros que hacían esta ruta eran antiguos ahora cuentan con una flota moderna y el viaje es cómodo.

Después de 30 minutos de viaje en microbús  un gran aviso a un costado de la autopista a Huanchaco  nos indica que estamos llegando al cruce que lleva a Chan Chan



Cruzamos la pista hacia el frente en donde se encuentra el inicio de un largo camino de unos 2 km aproximadamente que nos conduce hasta la entrada principal del complejo arqueológico. También en este lugar se encuentran autos colectivos que por  S/. 1.00 llevan hasta la puerta de entrada al complejo.



El camino es plano, fácil de recorrerlo pero teniendo cuidado que algún vehículo pueda venir.  El sol norteño no perdona, sus fuertes rayos son agotadores y hacen estragos, pero eso no nos amilana y con mi hermano Carlos seguimos caminando hasta llegar a la entrada. Lo recomendable es hacer esta caminata temprano o pasado el mediodía, eso no quiere decir que no habrá sol sino que afectara menos y no olvidar las protecciones contra el sol como un gorro, lentes de sol, bronceador y mucha agua. 



Lo primero que se observa al ingresar es la plaza principal constituida por una gran explanada casi cuadrangular entre grandes paredes de barro. Aproximadamente sus medidas son de 65 por 75 metros, no se observa nada dentro de ella, pero al verla imagino que este amplio lugar servía para realizar grandes ceremonias o rituales.



El único palacio abierto al público  es el recinto conocido como el Conjunto Tschudi, tiene este nombre en honor al explorador y arqueólogo suizo Johann Jakod von Tschudi que estudió por el año de 1,840 estos y otros restos de las culturas antiguas del Perú. Ahora  el lugar se conoce con el nombre de Nik An, tiene una sola puerta de entrada y sus altos muros llegaban hasta los doce metros, hoy la altura de los muros es de 2.30 metros aproximadamente.  Las murallas para una mejor estabilidad eran construidas con  una base de cinco metros hasta llegar a un metro al final de la pared.



Las grandes paredes están gravadas con relieves de figuras geométricas,  peces, aves  y otros seres mitológicos, los cuales eran elaborados con barro y pintados con vivos colores que el abandono, la falta de protección y el tiempo han borrado. Estos relieves o frisos es la característica de la arquitectura Chimú y servían de modelo decorativo.



Existe un corredor en donde se puede apreciar una muralla con relieves en forma de peces con diseños escalonados que representan peces en movimiento. Esta muestra es la mayor ilustración de la importancia del agua, particularmente del mar en la cultura chimú.

 
También se observan recintos amurallados conocidos como las ciudadelas. Desde el año 1,945 cada una de ellas tienen los nombres de: Chayhuac An (casa de inicio), Xllangchic An (Laberinto), Fechech An (casa del atardecer), Utzh An (Casa grande),Tsuts An (casa pequeña), Ñing An (casa del mar), Ñain An (casa de las aves), Fochic An (casa de las aves), Nik An(casa de centro), Xllangchic An (casa del amanecer), Chol An (Casa del final).


Anteriormente las ciudadelas llevaban los nombres de arqueólogos e investigadores que las estudiaron, tales como:  Chayhuac, Uhle, Laberinto, Gran Chimú, Squier, Velarde, Bandelier, Tschudi y Rivero.



La forma de rombos se observa en muchas de las paredes y representa las redes de pescar. Muchos de los habitantes chimús montaban sus caballitos de totora y con sus redes de pescar se adentraban en el mar para traer el sustento de su alimentación. Actividad que aún la siguen realizando los pescadores artesanales de Huanchaco.



Según los primeros cronistas españoles que llegaron con la conquista española fueron once  los soberanos llamados Chimucapac que gobernaron el reino Chimú. El primer soberano  fue Tacynamo. A su muerte subió al trono su hijo Guacricaur y a la muerte de este le sucedió su hijo Ñancempinco. El poder fue pasando de padre a hijo hasta el último soberano chimú Minchancaman  que fue derrotado por los incas y llevado prisionero al Cusco.

Cuando Túpac Yupanqui sitió la ciudad en 1,470 destruyó los acueductos que suministraban agua a la ciudad. Finalmente por el año 1,500 los chimúes se rebelaron y Huayna Cápac saqueó y quemó parcialmente la ciudadela de Chan Chan. Poco a poco la población del reino chimú se fue reduciendo.  Cuando Pizarro llegó a esta ciudad era un lugar abandonado con muy pocos habitantes.

Finalmente como resultado del huaqueo y el abandono de las autoridades en todos estos largos años poco a poco el complejo se fue destruyendo y en gran parte de esos 20 km lo único que se observa son algunas pequeñas pirámides y  murallas,  una que otra estructura con gravados, veredas y caminos que van desapareciendo. En los últimos años se está tratando de proteger y cuidar lo poco que queda, que futuras generaciones vean la grandeza del Perú antiguo y se sientan orgullosos de ser peruanos. Espero que no sea demasiado tarde.

Con respecto al nombre se cree que Chan Chan deriva del idioma quingnam o chimú : Chang o Chan que significa Sol, de lo que se desprende literalmente: Sol Sol. Otros estudiosos de este idioma dicen que solo fue hablado por los Chimú de élite y cuando se repetían las palabras la segunda palabra tomaba un significado complementario a  la primera, por eso señalan que su verdadero significado podría ser:  Gran sol, Sol resplandeciente o Sol esplendoroso.



La entrada  tenia un valor de S/. 8.00 dura dos días y te da derecho a conocer la huaca de la Esmeralda y el Dragón y el Museo de sitio. El recorrido promedio para visitar las ruinas de Chan Chan es de dos horas y media. El Museo de Sitio se encuentra muy cerca a Chan Chan. En la puerta de entrada se brinda servicios de guías, venta de libros, revistas, postales y material para fotografía.

Fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación y  Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1,986.

El último viaje a Chan Chan lo realicé en abril del 2,009 por lo tanto  cualquier dato puede haber cambiado a la fecha.
 

 
 

















 

jueves, 17 de abril de 2014

AQUIA: PARAISO ESCONDIDO


Estaba con mi hermano Carlos en Chiquián y una mañana muy temprano decidimos ir a un pueblo llamado Aquia, uno de los quince distritos de la provincia de Bolognesi, ubicado en el departamento de Áncash. Se encuentra a una altura de  3,335 msnm.

Solo la empresa de transportes interprovincial  Cavassa hace la ruta Lima-Aquia, pasando primero por Chiquian. La distancia desde Lima hasta Aquia es de 375 Km que se cubre en unas nueve horas.  Otra alternativa de viaje es ir desde Huaraz a Chiquian y de allí abordar las combis, en total esta ruta tiene una distancia de 141 km que lo hacen en tres horas aproximadamente. También se puede ir desde Barranca en unas 5 horas hasta Chiquian y de allí media hora más en combi y llegamos a Aquia. Esta última ruta no pasa por la Laguna de Conococha de tal manera que no se tiene que subir desde la costa hasta los 4,050 msnm para después comenzar a bajar hasta los pueblos de Ancash.

Para llegar a este pueblo se debe abordar unas combis cuyo paradero se ubica muy cerca del mercado de  Chiquian. Fuimos temprano para conseguir asiento debido a que  no hay mucho movimiento de carros entre estos dos pueblos pasado las 10 am.

El distrito de Aquia fue creado el 2 de enero de 1,857. Se encuentra flanqueado por los nevados Tucu Chira al oriente y Quicash al occidente. Los primeros pobladores de esta zona llegaron desde Chavín, trayendo consigo sus costumbres y fe religiosa.  Tuvieron como capital al cerro Ichik Aynuck, hoy llamado Jerusalén.
 
La historia cuenta dos teorías sobre el origen de su nombre:  Una dice que el nombre de Aquia provendría  del nombre de uno de sus caciques más aguerridos  llamado  Agyar. Al morir  el cacique, quisieron perennizar su nombre llamando al pueblo Agya, con el tiempo  derivó en Aquia. Otros historiadores manifiestan que después de la conquista del  cacique Rimay Condor por los españoles en 1,595,  el encomendero Fernando Aquiar de Acuña  empezó a repartir tierras a sus seguidores en la conquista con la idea de formar un pueblo a orillas del rio Antacallanga, lo que hoy es el rio Pativilca. Fernando Aquiar de Acuña  era geógrafo y como tal levanta el primer plano del pueblo y firma como tierra y pueblo de su dominio poniendo el nombre  de Aquiar, con el transcurrir del tiempo terminó en Aquia .

Después de recorrer 20 kilómetros  por un camino afirmado lleno de curvas y precipicios en un tiempo aproximado de media hora llegamos a Aquia.

Llegar a la plaza principal y encontrar una plaza tan bonita fue una grata sorpresa.  Limpia, bien cuidada, con árboles que guardan armonía con el tamaño de la plaza y a los cuales se les ha cortado para representar figuras de animales. El cielo despejado, color azul intenso, matizado con algunas nubes blancas completaban la belleza de este lugar.

 


En el centro se encuentra una pileta de bronce muy bonita.



En una de las calles que rodean la plaza de armas, se encuentra  la Iglesia Colonial de Aquia que data del siglo XVII. A diferencia de las iglesias de otros pueblos de la sierra del Perú esta iglesia no lleva el nombre de ningún Santo o Santa a pesar que el patrón del pueblo es San Miguel Arcángel.
 
 


Un detalle  del templo es que en la parte externa se encuentran seis hornacinas y en cada una  han colocado imágenes muy antiguas de santos de la religión católica, semejando un altar mayor. En ella aparecen San Pedro, San Pablo, San Francisco, Santo Domingo, San Miguel Arcangel y la Virgen.



Las paredes son de más de un metro de ancho, sin columnas,  con techo a dos aguas y al lado izquierdo tiene una torre de cuatro pisos que corresponde al campanario.

 
 
Impresionante poder admirar como en pueblos tan alejados del Perú encontramos iglesias muy hermosas. Reconozco que en mis viajes por los pueblos del Perú, una de las cosas que más me gustan apreciar son las construcciones de las iglesias, más aún si son construcciones muy antiguas.  En la sierra la devoción que tienen los pobladores con los santos religiosos es muy arraigada y eso se nota en sus iglesias, en sus procesiones llenas de fervor religioso, en nombrar como patrón de un pueblo a un santo o santa.



Entramos a un pequeño restaurante ubicado en una de las calles del perímetro de la plaza. Mientras nos preparaban el desayuno conversábamos con la señora que atendía nos comentó que ella había llegado a este lugar hacía 5 años y que antes había vivido en Lima, en la avenida Perú, en el distrito de San Martin de Porres. Gran coincidencia pues yo vivo en este mismo distrito y muchos años de mi vida las viví a la altura de la cuadra 34 de la avenida Perú. Motivo suficiente para entablar una amena conversación y por supuesto un servicio especial.

Una vez desayunado empezamos el camino rumbo al santuario del Señor de Cayac. Caminar por las calles de Aquia  es un recuerdo imborrable, angostas y silenciosas, formadas por casas de adobe de un solo piso a dos aguas con sus tejados de barro a la antigua, a los costados unos senderos de piedra  a manera de vereda. Ninguna casa pintada, solo a algunas de ellas se les había echado yeso dándole un color blanco.



Antes de partir por indicación de la señora que nos atendió con el desayuno fuimos a la casa de otra señora para que nos prestara las llaves y poder entrar al santuario. Después de dejar una colaboración nos entregó las llaves y siguiendo las indicaciones recibidas caminamos rumbo a nuestro destino.  


Después de caminar cerca de 3 Km.  en 40 minutos aproximadamente,  cruzando  el pueblo y campos llegamos al santuario del Señor de Cayac. 

Es una construcción pequeña con puerta ojival y una torre al lado izquierdo;  en un comienzo fue una choza improvisada construida por los primeros devotos, con el tiempo crecieron los devotos y  llegaron a construir el santuario de material noble que hoy vemos.
 

La historia del Señor de Cáyac, nos dice que Cayac es un camino de herradura, lleno de verdor, donde el agricultor Lorenzo Barnechea quiere tapar con una champa de tierra la molestosa filtración del río Pativilca. Y empezó a lampear, hasta que golpeó una piedra y se detuvo, la piedra era muy grande, estaba cansado y comenzaba a oscurecer, entonces decide ir a su casa para descansar y regresar al día siguiente con más fuerzas.

En la noche, mientras dormía, soñó que la piedra le decía: ‘¡qué hombre tan bruto eres, me has malogrado la cara!’. Al despertar, y  llegar al lugar quedo sorprendido al darse cuenta de que la piedra tenía la forma del rostro del Señor Jesucristo.

Quisieron llevarlo a la iglesia del pueblo, pero nadie pudo sacar la piedra porque es inmensa, algunos aquinos aseguran que llega hasta la otra orilla del río Aymin.  La piedra con las facciones de Cristo yacente está cubierto por un manto,  los devotos echaron  gotitas de sangre en su rostro y continuará seguramente por siempre en el mismo lugar.

 

Los alrededores del santuario está compuesto por campos de pastoreo, muchos animales pastando,  no se observa ninguna otra construcción cercana.


Rompe el silencio del lugar el sonido de las aguas del rio Pativilca cuyo cauce pasa muy cerquita.

 

El distrito de Aquia tiene el apelativo de “Paraiso escondido” y después de estar allí creo que el nombre no pudo ser mejor. Es un lugar de pocos habitantes, escondidito en las alturas, pequeño pero ordenado, desde aquí se parte a varias lagunas que están formadas por el deshielo de los nevados. Conversamos sobre el tema con un aquino encargado de la municipalidad y nos dijo que se  puede conocer dichas lagunas en un día a caballo saliendo muy temprano de la ciudad. La más cercana es la laguna Tancan en el centro poblado de Pachapaqui.

Este viaje lo realice en Julio del 2009, algunos datos pueden haber  variado a la fecha.
 
 
 
 





 
 

lunes, 14 de abril de 2014

TOMAYQUICHUA: TIERRA DE LA PERRICHOLI


Salimos con mi esposa e hijita de Huánuco rumbo a Tomayquichua, uno de los ocho distritos con que cuenta la provincia de Ambo, en el departamento de Huánuco.

Se encuentra ubicado a 16 km de la cuidad de Huánuco a una altura de 2,000 msnm aproximadamente, al margen derecho del río Huallaga. Normalmente hay transporte de camionetas que hacen esta ruta, el  tiempo del viaje es de aproximadamente media hora y su costo es de S/. 4.00.  También se puede ir en auto o mototaxi desde el distrito de Ambo, capital de la provincia del mismo nombre.

El origen del distrito de Tomayquichua se remonta a la época pre-hispánica, siendo los Chupachos los primeros habitantes quienes se encontraban en la cuenca del rio Huallaga. Desde entonces el poblado adoptó el nombre de Tumay-kichwa que proviene de los vocablos quechuas “Tumay” o “Tumaj” que significa “Valle” y  de “Kichwa” que significa “Tierra Templada”, traducido al español sería algo asi como valle templado. Algunas personas aseguran que el nombre verdadero es  Tomaykichwa.

La plaza principal es pequeña, con grandes árboles y en la parte central se ha construido una pileta. En una de las calles del perímetro de la plaza se encuentra la Iglesia de Tomayquichua y el local municipal del distrito.


La iglesia de  Tomayquichua es muy antigua, data de 1,610. Lamentablemente en el año 2,009 mientras se celebraba una misa sorpresivamente se cayó la pared que sostenía el altar mayor de la iglesia. En abril del 2,013 se hizo la demolición y se iniciaron los trabajos de construcción de una nueva iglesia con actividades y aportes de la feligresía. 



Tomayquichua es un pueblo pequeño en donde la mayoría de las casas son de un solo piso, pero el moderno local municipal se levanta impresionante con una construcción de cuatro pisos, contrastando y rompiendo el esquema del lugar.



En el frontis del municipio se encuentra un monumento donde se distingue a La Perricholi y el virrey Amat y Juniet en un tierno abrazo de amor, simbolizando el romance que vivieron estos dos personajes tan disimiles  durante la época colonial. Según los detalles de la obra se aprecia que ella era una delgada y espigada mujer y él era un gordito bonachón de menor estatura.

 

También encontramos una calesa o carruaje de dos ruedas.

El cielo estaba totalmente despejado y los rayos solares calentaban el ambiente mientras paseábamos por las calles de este pintoresco distrito.  Algunas casas son de adobe y otras de material noble pero todas tienen techos a dos aguas cubiertas con tejas, muy clásico de los pueblos de la sierra.

 

Las viviendas que están un poco más alejadas del centro son de adobe  y  tienen extensos huertos  por donde se llega caminado a través de pasajes angostos que se quedaron en el tiempo, Caminar por estos lugares es maravilloso, viendo las frutas colgadas en los árboles y sintiendo el aroma de las flores. Solo el canto de algún pajarillo o el ladrido de un perro rompen el silencio total que nos hace ver que no estamos viviendo un sueño.

Uno de los motivos que me hizo conocer este distrito es que según la historia aquí vivió “La Perricholi”. Como el distrito es tranquilo no existe movilidad y todo se hace caminando, fue así como caminamos  por una calle  estrecha y de subida que nos llevaría a la casa donde nació y vivió parte de su infancia este personaje muy ligado a la época colonial.
María Micaela Villegas y Hurtado de Mendoza más conocida como “La Perricholi” nació el 28 de setiembre de  1,748 y  es considerada una actriz del teatro peruano colonial. En el teatro Manuel A. Segura, antiguo Teatro Municipal de Lima existe una placa que dice: La Casa de la Tradición con los auspicios de la Municipalidad Capitalina a la célebre actriz limeña Micaela de Villegas “La Perricholi” creadora del arte escénico nacional al cumplirse dos siglos de que iniciara en el Real Coliseo de la Comedia hoy Manuel A. Segura las primigenias actividades artísticas en el Perú. Mayo, de 1968”.
Aunque los documentos legales que existen sobre Micaela Villegas señalan que era natural de la ciudad de Lima y así lo declara ella misma en su testamento, popularmente el pueblo de Tomayquichua la ha tomado como hija de su tierra y así lo hace saber al mundo entero.
Después de caminar cerca de 20 minutos llegamos a la casona en donde un aviso nos hacer saber que estamos frente a la casa de La Pericholi.


Fue la mayor de seis hermanos,  su padre fue arequipeño y su madre limeña. A pesar que su familia era de condición modesta aprendió a leer y escribir, cosa no muy común entre las mujeres de esa época. Le gustaba el canto y la danza y desde muy niña mostró vocación por el teatro, oficio considerado en esa época como indigno para una mujer.

Debutó a los 15 años en el teatro, su pasión y talento, su imaginación y gran memoria  hizo que antes de los 20 años se convirtiera en la actriz de moda. Todos los días el teatro se abarrotaba de público que quería ver y admirar la belleza y expresión artística de la joven.

Lo que da trascendencia a La Perricholi es su romance con el Virrey de la época. Ella era una joven de 18 años y el virrey Amat y Juniet tenía 63 años, sin embargo aquel romance duró 14 años, convirtiéndose en la relación más escandalosa del siglo XVIII. Fruto de ese romance en 1,769 tuvieron un hijo al que bautizaron con el nombre de Manuel. Este fue el único hijo que tuvo el virrey. Cuando el virrey muere en España su hijo viaja a reclamar la herencia, pero legalmente fue considerado ilegítimo y no recibió nada de herencia.

En la casona donde  se dice nació la Perricholi se encuentra una habitación que según  los guías y las leyendas escritas allí,  fue el cuarto de Micaela Villegas. Una cama, un tocador, un maniquí de tamaño natural y muchos cuadros en la pared completan el ambiente.



Hay muchas historias sobre el origen del apelativo de Perricholi, sin embargo la más conocida y tradicional dice que en una de las tantas peleas que tenían, Amat la llamó enfurecido "perra chola" que en su acento catalán sonaba a "perri choli"; el incidente trascendió las paredes del Palacio y la alta sociedad limeña que no le tenía mucho aprecio comenzó a llamarla La Perricholi  con la intención de humillarla. Recordemos que era amante del Virrey, pero este enamorado locamente no dudaba  en mostrarse públicamente.  "Miquita", como la llamaba cariñosamente Amat, gustaba de exhibirse junto al Virrey y provocar la envidia en la nobleza colonial limeña.
Micaela Villegas fue el símbolo que inspiró al virrey Amat para hacer muchas de las construcciones que realizó en su gobierno, entre ellas se encuentran la Alameda de los Descalzos, el bello palacete de La Quinta de Presa, el Templo de las Nazarenas que más tarde albergaría la imagen del Señor de los Milagros de la cual era devota y El Paseo de Aguas que fue construido para impresionarla.
La tradición cuenta que cuando el Virrey le declaró su amor, ella le respondió que lo aceptaría solo cuando él pusiera la luna a sus pies. Ante semejante desafío el Virrey mandó construir el Paseo de Aguas que hoy se encuentra en el distrito del Rímac en Lima. En el centro había una gran fuente de agua donde se reflejaba el cielo. El Virrey muy astutamente en una noche de luna llena, llevó a La Perricholi al borde de dicha fuente, y le dijo: Hoy pongo la Luna a tus pies. Desde ese momento se hicieron amantes.
Otro detalle que encontramos en la casona es un  antiguo pozo de agua de uso familiar


Un carruaje antiguo en la misma casona.



En el lugar alquilan trajes de La Perricholi y del virrey para las respectivas fotos del recuerdo, en mi caso me conformé con una foto al lado de un maniquí que según dice tiene la figura y vestimenta que ella usaba.



En 1,776 Amat fue cesado como Virrey del Perú y regresó a España, dejándole una generosa pensión y varias propiedades. Micaela se quedó en Lima con su hijo Manuel y tuvo que enfrentar los ataques de los enemigos del ex Virrey.

Sus últimos años los dedicó a la oración, vistiendo el hábito de las Carmelitas y realizando muchas obras de caridad que hicieron olvidar a los limeños los escandalosos años de su juventud, ganándose con sus actos muchas muestras de afecto y consideración hacia su persona.

Micaela Villegas murió en su casa el 16 de mayo de 1.819 a la edad de 71 años. Su sepelio fue sencillo según ella misma lo pidió y dejó como herederos de sus bienes a su hijo Manuel y su nieta  Tomasa, hija de Manuel.

Este poblado también sirvió de inspiración para que el escritor peruano Enrique López Albújar escribiera su obra “El hechizo de Tomayquichua”, donde se narra dos historias de amor entre jóvenes de la burguesía limeña y del mundo andino. Existe una casa abandonada que dicen fue el lugar donde vivió el literato.



Y como si fuera poco, fue aquí donde nació Isabel Herrera,  abuela de Santa Rosa de Lima.

Conversando con algunos tomayquichuinos me comentaron que la fiesta más importante son los carnavales. Se escoge la reina del carnaval, se hacen bailes con trajes típicos y  pasacalles, la gente se echa agua, pintura, talco y no falta el licor y la buena comida. Como actividad central está la yunza o cortamontes.

En el lugar escogido se planta un árbol lleno de adornos y regalos. La gente toma licor y baila alrededor del árbol al ritmo de la música que toca la banda. Los bailarines dan golpes con un hacha o machete hasta que el tronco se quiebra y cae el árbol, motivo que aprovechan todos los presentes para  coger alguno de los regalos que tenía el árbol.  Al final, quien logre derribar el árbol, será quien se encargue de preparar  la yunza del  próximo año.  Y como despedida muere Don Calixto, Rey del Carnaval Huanuqueño,  cuyo cuerpo es arrojado al río.

En el lugar se encuentran varios recreos turísticos donde se puede degustar la comida huanuqueña, tal vez una pachamanca o un cuy chactado, un locro de gallina o un picante de queso, depende de los gustos.

Este viaje lo realicé en agosto del 2,011 cualquier dato puede haber variado a la fecha.